Priyanka Chopra Jonas and Javier Bardem present the Oscar for International Feature Film during the 98th Oscars at the Dolby Theatre at Ovation Hollywood on Sunday - Trae Patton / Zuma Press / ContactoPhoto
MADRID, 16 Mar. (CulturaOcio) -
Además de ser la gran noche de Paul Thomas Anderson y Una batalla tas otra, la 98.ª edición de los premios Oscar fue también en la que el español Javier Bardem clamó contra la guerra y en favor de Palestina. Y aunque el suyo fue, sin duda alguna, el alegato político más contundente, rotundo y valiente de toda la gala, en contra de lo que algunos señalan, no fue el único.
Encabezada por Conan O'Brien como maestro de ceremonias, la gala contó con varias intervenciones que hicieron alusión a la libertad de prensa, la guerra en Gaza, sino también a la violencia armada en Estados Unidos, la inmigración, la responsabilidad de los líderes mundiales y la representación de las minorías.
"Aviso de que esta noche podría volverse política. Si eso le incomoda a alguien, hay unos Oscar alternativos presentados por Kid Rock en la calle de al lado", avisaba Conan O'Brien en su monólogo de apertura, en el que el cómico alude al espectáculo paralelo de la Super Bowl impulsado por el entorno conservador Turning Point USA como respuesta a que el show oficial estuviera liderado por Bad Bunny, un artista hispanohablante.
Uno de los momentos más emotivos y crudos de la noche llegó con el triunfo de Todas las habitaciones vacías, el corto documental de Netflix centrado en los niños asesinados en tiroteos escolares.
"Mi hija Jackie tenía nueve años cuando la mataron. Desde aquel día, su dormitorio se ha quedado congelado en el tiempo. La violencia armada es ahora la principal causa de muerte entre niños y adolescentes. Si el mundo pudiera ver sus dormitorios vacíos, Estados Unidos sería un país diferente", reivindicó Gloria Cazares, madre de una de las víctimas y participante en la película, al recoger el premio al mejor cortometraje documental.
El equipo de Mr. Nobody contra Putin, vencedor del Oscar al mejor documental, apuntó a la violencia institucional en suelo estadounidense tras los asesinatos ligados a ICE.
Su codirector David Borenstein denunció que "somos cómplices cuando un gobierno mata a personas en las calles de nuestras grandes ciudades y cuando no decimos nada mientras los oligarcas se apoderan de los medios y controlan cómo producimos y cómo consumimos". "Todos nos enfrentamos a una elección moral, pero incluso un don nadie es más poderoso de lo que pensamos", defendió.
BARDEM: "NO A LA GUERRA Y PALESTINA LIBRE"
Pero sin duda alguna el comentario más rotundo y valiente de la noche llegó durante la entrega del premio a mejor película internacional. Javier Bardem, encargado de presentar la categoría, no se anduvo con rodeos y proclamó "no a la guerra y Palestina libre".
La frase provocó una inmediata ovación en el Dolby Theatre y se convirtió en una de las imágenes más comentadas de la gala. Al recoger este premio por Valor sentimental, Joachim Trier aseguró que "todos los adultos son responsables de todos los niños. No votemos a políticos que no se tomen esto verdaderamente en serio".
La política internacional también estuvo muy presente fuera del escenario principal. En la alfombra roja, varios cineastas de Oriente Medio aprovecharon el foco mediático para pronunciarse sobre los conflictos de la región. El equipo de La voz de Hind Rajab, nominada a mejor película internacional, acudió con insignias que reclamaban un "alto el fuego permanente" en la guerra en Gaza.
Además, el protagonista palestino del filme, Motaz Malhees, no pudo asistir a la ceremonia debido a la prohibición de entrada en Estados Unidos. "No se me permite entrar a los Estados Unidos debido a mi ciudadanía palestina. Se puede bloquear un pasaporte. No se puede bloquear una voz", aseguró en Instagram.
También la cineasta iraní Sara Khaki, codirectora de Nuevos horizontes, nominada al Oscar a mejor documental, expresó su apoyo a la población iraní y defendió que cualquier transformación en el país debe surgir de su propia sociedad. "El cambio es posible desde dentro, no al revés. Estamos aquí para defender los derechos de nuestro pueblo", anunció.
REIVINDICACIÓN DE LA DIVERSIDAD
La gala también reivindicó la representación y la diversidad en un contexto marcado por la ampliación de los votantes de la Academia en un 40% respecto al año pasado para favorecer una institución más plural. Aproximadamente el 45% de las nuevas incorporaciones correspondieron a personas racializadas y el 41% a mujeres. Ese cambio se reflejó con claridad en varios discursos.
"Estoy aquí por las personas que me precedieron. Sidney Poitier, Denzel Washington, Halle Berry, Jamie Foxx, Forest Whitaker y Will Smith. Estar entre esos gigantes, entre esos grandes, entre mis antepasados... gracias.", recordó Michael B. Jordan, premiado como mejor actor por Los pecadores, el legado de los intérpretes negros que se alzaron con la estatuilla antes que él.
Maggie Kang, codirectora de Las guerreras k-pop, también subrayó la importancia de la representación en la ficción al alzarse con el Oscar a mejor película de animación. "Siento mucho que hayamos tardado tanto en vernos en una película como esta, pero ya está aquí, y eso significa que las próximas generaciones no tendrán que seguir deseándolo. Esto es por Corea y por los coreanos de todo el mundo", afirmó.
Hasta en categorías habitualmente menos mediáticas aparecieron mensajes con carga ideológica o reivindicativa. En un empate poco habitual, el Oscar al mejor cortometraje de ficción fue compartido por The Singers y Dos personas intercambiando saliva. Al recoger el premio por esta última, su codirectora Natalie Musteata agradeció a la Academia "por apoyar una película extraña, queer y realizada mayoritariamente por mujeres".
El humor sirvió de vehículo para canalizar parte de toda esta tensión. Antes de la ceremonia, O'Brien había admitido que equilibrar política y comedia era "una línea muy, muy fina". Tras la primera pausa publicitaria, se burló de la costumbre de Donald Trump de poner su nombre a instituciones estadounidenses con una de las frases más comentadas de la noche. "Estamos emitiendo en directo desde el teatro 'tiene un pene pequeño'. A ver si se atreve a ponerle su nombre a eso", dijo O'Brien.
EL DARDO DE JIMMY KIMMEL A MELANIA TRUMP
En ese mismo registro se situó la intervención de Jimmy Kimmel, que regresó al escenario de los Oscar para presentar los premios a los documentales y lanzó varios dardos contra Trump, la CBS y el documental Melania. "Hay algunos países cuyos líderes no apoyan la libertad de expresión. No puedo decir cuáles. Dejémoslo en Corea del Norte y la CBS", señaló.
"Afortunadamente para nosotros hay un comité internacional de cineastas que se dedican a decir la verdad, nos enseñan, denuncian la injusticia, nos inspiran a tomar acción... y luego también hay documentales en los que te paseas por la Casa Blanca probándose zapatos", sentencia Kimmel sobre Melania Trump.
La inteligencia artificial fue otro de los objetivos de la noche. "Esta noche celebramos a las personas, no a la inteligencia artificial. La animación es mucho más que una simple instrucción, es una forma de arte que merece ser protegida", sostuvo Will Arnett al presentar el premio a mejor película de animación.
La crítica a la IA se plasmó también en una de las piezas cómicas emitidas durante la gala. Se trató de un falso anuncio de una empresa ficticia llamada AI Ventura Crossroads, presentada como una compañía capaz de "preservar" clásicos del cine volviéndolos "muy estrechos" y "muy altos". El sketch mostraba imágenes de Con la muerte en los talones y Cuando Harry encontró a Sally destrozadas por el recorte al formato de vídeo vertical, en una sátira evidente a la adaptación del cine a los consumos digitales actuales.
El cierre del monólogo de Conan O'Brien terminó de fijar el espíritu de unos Oscar reivindicativos. "Todo el mundo que nos está viendo ahora mismo, en cualquier parte del planeta, sabe demasiado bien que estos son tiempos muy caóticos y aterradores", admitió el maestro de ceremonias, que defendió que "es en momentos así cuando creo que los Oscar adquieren una resonancia especial. "Esta noche hay 31 países de seis continentes representados, y cada película que celebramos es el resultado de miles de personas que hablan idiomas distintos y trabajan duro para crear algo bello", explicó.
EL PERDÓN DE P.T. ANDERSON A SUS HIJOS
La reivindicación social y política también estuvo muy presente en las propias vencedoras de la noche. La gran triunfadora fue Una batalla tras otra, que se alzó con seis premios, entre ellos los de mejor película, mejor dirección y mejor guion adaptado.
Al recoger este último, Anderson subrayó el eco entre la realidad y su ficción, que sigue a un grupo rebelde que combate a una facción gubernamental autoritaria dedicada a internar inmigrantes en centros de detención.
"Escribí esta película para mis hijos, para pedir perdón por el desastre que hemos dejado en este mundo que les estamos dando. Pero también para animarles, con la esperanza de que ellos sean la generación que nos devuelva algo de sentido común y de decencia", señaló el cineasta.