Conan O'Brien manda un mensaje a España en los Oscar... Con recadito para Trump - CONTACTO
MADRID, 16 Mar. (CulturaOcio) -
Conan O'Brien ejerció por segundo año consecutivo como maestro de ceremonias de la gala de los Oscar. Y en su monólogo de apertura, entre pullas a estrellas y dardos políticos, el presentador de la gala también lanzó un mensaje dirigido directamente a España.
O'Brien abrió la 98.ª edición de los Oscar reconociendo que el mundo atraviesa "tiempos caóticos y tenebrosos", pero defendió que estos premios son especialmente relevantes en momentos de turbulencia. Destacó que la gala contaba con representación de 31 países de seis continentes y que cada película nominada era "el producto de miles de personas hablando idiomas distintos, trabajando duro para crear algo bello". Además, remató con una apelación a "una de las cualidades más raras hoy en día: el optimismo".
Pero el momento más viral para la audiencia hispanohablante llegó cuando O'Brien anunció que quería saludar a espectadores de todo el mundo en sus idiomas nativos. "Hay 2.000 millones de personas viendo los Oscar ahora mismo en todo el mundo. Saludemos a algunos de ellos", dijo para luego dirigirse directamente a España.
"Si nos estás viendo desde España, 'Hola soy Conan O'Brien y es un placer darle la bienvenida a los Oscars'", pronunció en un muy buen castellano antes de repetir la misma frase para los espectadores en Argentina... y también en Los Ángeles. Un mensaje, este último, que suponía una crítica a la política lingüística de la administración Trump -que ha impulsado el inglés como único idioma oficial- y con el que arrancó carcajadas y aplausos en el Dolby Theatre.
"En esta gala rendimos homenaje no solo al cine, sino también a los ideales del arte global, la colaboración, la paciencia, la resiliencia y esa cualidad tan rara hoy en día: el optimismo. Así que celebremos el futuro, no porque creamos que todo va bien, sino porque trabajamos y esperamos un futuro mejor", dijo el presentador de la gala.
La ceremonia se saldó con el triunfo de Una batalla tras otra, el filme de Paul Thomas Anderson que se llevó seis premios, entre ellos el Oscar a la mejor película y a la mejor dirección. También brillaron títulos como Los pecadores de Ryan Coogler, con cuatro premios, y Frankenstein, de Guillermo del Toro, que se alzó con tres premios.