El final de 28 años después: El templo de los huesos, explicado: ¿Tiene cura el virus de la rabia?

El final de 28 años después: El templo de los huesos, explicado: ¿Tiene cura el virus de la rabia?
El final de 28 años después: El templo de los huesos, explicado: ¿Tiene cura el virus de la rabia? - SONY PICTURES
Cultura Ocio
Publicado: sábado, 17 enero 2026 18:32

   MADRID, 17 Ene. (CulturaOcio) -

   Ya está en cines 28 años después: El templo de los huesos, la segunda entrega de la trilogía que amplía el universo de 28 días después. La historia vuelve a desplazar parte de su foco hacia el doctor Ian Kelson (Ralph Fiennes), una figura clave para explorar una de las grandes incógnitas de la saga: ¿Puede tratarse el virus de la Rabia, la infección que mantiene a la humanidad al borde del colapso?

   ((ATENCIÓN: ESTA NOTICIA CONTIENE SPOILERS))

   La trama se articula en dos líneas que avanzan en paralelo hasta confluir. Por un lado, Kelson establece un vínculo improbable con el infectado alfa al que bautiza como Samson y empieza a plantearse que podría existir un tratamiento capaz de contener y quizá revertir los efectos del virus. Por otro, el joven Spike, se convierte, a su pesar, en miembro de una banda asesina de adoradores de Satán capitaneada por el desequilibrado Sir Jimmy Crystal, un líder que somete a sus seguidores a un fanatismo sangriento.

Ambos caminos terminan cruzándose cuando Crystal obliga a Kelson a hacerse pasar por el diablo ante el culto, desencadenando un desenlace impactante que culmina, además, con el regreso de Cillian Murphy a la saga. Pero antes de preparar la llegada de los Jimmys, Kelson acude a una última cita con Samson, quien recientemente ha mostrado signos de inteligencia al pronunciar la palabra luna.

   A partir de ese indicio, el médico formula la hipótesis de que el virus podría tener un componente psicológico y que, con la medicación adecuada, sería posible abordarlo clínicamente. Tras administrarle fármacos y dejarlo marchar, Samson muestra una evolución aún mayor, pues parece recuperar fragmentos de su vida anterior e incluso se ve en un flashback a una versión más joven de él el día en que el brote empezó a devastar Gran Bretaña.

   Sin embargo, esa recuperación tiene un precio inmediato. Otros infectados lo atacan, lo que sugiere que el tratamiento de Kelson ha vuelto hostil a su antigua manada. Pese a ello, conserva su fuerza y reflejos aumentados, se defiende con éxito y emprende el camino para reencontrarse con quien le cambió la vida.

   En paralelo, Kelson, siempre consciente del poder del espectáculo, prepara una puesta en escena destinada a engañar al culto y convencerlo de que es el diablo en persona, prende su templo en llamas, se pinta el cuerpo como un esqueleto y hace sonar The Number of the Beast a todo volumen. La representación deja atónitos a los seguidores de Crystal.

   Entre ellos, sin que Kelson lo sepa, se encuentra Spike, todavía oculto tras una máscara. Tras la actuación, Kelson continúa con la farsa dando órdenes al grupo, pero en ese momento percibe que Sir Jimmy Crystal está retorciendo sus palabras para justificar nuevas matanzas y sumar adeptos aún más sedientos de sangre. Es también entonces cuando identifica que el joven enmascarado que tiembla es Spike.

   El médico se sale del guion para dictar que Jimmy Crystal debe seguir el camino del hijo de Dios y ser crucificado. La orden da alas Jimmy Ink, la única integrante del culto que desconfía de Crystal y que, además, ha trabado amistad con Spike, al ver la oportunidad de acabar con su cruel líder. Crystal, sin embargo, se adelanta y clava su propia hoja en el estómago de Kelson.

   Mientras Ink se deshace de los otros dos supervivientes, Spike hiere mortalmente a Crystal con su cuchillo, poniendo fin al reinado de terror del cabecilla. Spike se queda al lado de Kelson, pero Ink subraya que la herida es letal. Tras unas palabras de despedida y después de clavar a un Crystal aún desangrándose en una cruz invertida, Spike e Ink se marchan, ya libres del culto.

   En ese instante, Samson entra en escena, encuentra a Kelson agonizando y a Crystal expuesto en la cruz. Agradece al médico la ayuda recibida y se lo lleva, quizá para sumar sus restos a los monumentos del templo. Queda, eso sí, una ambigüedad clave. No se confirma si Samson está curado de forma permanente de los efectos más negativos del virus o si los fármacos fueron solo una solución temporal. Crystal, casi totalmente desengañado y convencido en su agonía de que Samson era el diablo, termina encontrando la muerte a manos de un infectado enfurecido.

   Antes de los créditos, 28 años después: El templo de los huesos reserva un momento para el regreso de Cillian Murphy como Jim, el protagonista de 28 días después y a quien no se veía en la saga desde aquella primera entrega estrenada hace 24 años. Lejos del caos del clímax, aparece llevando una vida relativamente normal junto a su hija pequeña, a la que prepara para un examen, insinuando la existencia de una comunidad organizada no muy distinta de la de Spike.

   Cuando la niña escucha un alboroto en el exterior, ambos salen a mirar y se encuentran con Spike y Jimmy Ink huyendo de varios infectados. Jim y su hija acuden a ayudarles, anticipando un encuentro que tendrá lugar en el capítulo final de la trilogía de 28 años después, a la que Sony ya ha dado luz verde.

   Por el momento, no hay fecha de estreno para la tercera parte de 28 años después, que volverá a contar con Alex Garland (Ex Machina, Civil War) como guionista tras escribir el libreto de las dos películas anteriores, así como de 28 días después. Danny Boyle ha manifestado su intención de dirigir el cierre de la trilogía tras ceder el testigo a Nia DaCosta en esta segunda.

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