Supergirl y Krypto - WARNER BROS
MADRID, 4 Jul. (CulturaOcio) -
Supergirl, con Millie Alcock en el papel de Kara Zor-El, ya ha aterrizado en cines. La cinta de Craig Gillespie no ha dejado indiferente a nadie. Y es que, además de presentar a Lobo (Jason Momoa) en el DCU de James Gunn, también ha reinventado la destrucción de Krypton... dando un nuevo giro también a los orígenes y antepasados de su primo, Superman (David Corenswet).
((Atención: Esta noticia contiene spoilers))
En un momento dado, la película muestra un flashback donde el padre de Supergirl, Zor-El (David Krumholtz), consigue salvar una buena parte de la ciudad empleando una tecnología avanzada para generar un campo de fuerza que proteja una parte del planeta, concretamente Argo City, de la destrucción. Esto salvó la vida de un buen puñado de kryptonianos. Pero, para sorpresa de los fans, Supergirl ha realizado un cambio especialmente significativo en el origen de Kara.
EL ORIGEN DE KARA ZOR-EL EN EL DCU Y LA DESTRUCCIÓN DE KRYPTON
En los comics, Argo City se escinde de Krypton antes de su destrucción y queda protegida bajo una cúpula, pero los kryptonianos supervivientes en ella están sentenciados ya que el suelo comienza a transformarse en kriptonita, el mineral letal para su especie.
Consciente de ello, Zor-El, utilizando algunos de los diseños de su hermano Jor-El para construir una cápsula de escape, envía a una Kara apenas adolescente a la Tierra siguiendo los pasos de su primo Kal-El.
La cinta de Gillespie, en cambio, ha realizado una modificación significativa en el origen de Kara, revelando que nació en Argo City tras la destrucción de Krypton. De hecho, es Alura (Emily Beecham), la esposa de Zor, quien, estando embarazada, propuso mandar a su hija a la Tierra para que se reuniera allí con su primo Kal-El.
EL GRAN GIRO SOBRE SUPERMAN EN LA PELÍCULA Y LO QUE SIGNIFICA
Sin embargo, Zor-El no comparte la idea de mandar a Kara a un mundo donde se convertiría en alguien con los poderes prácticamente de un dios. Esta es una clara alusión al polémico giro de Superman, en el que se revelaba que Jor-El y Lara enviaron a su hijo, Kal-El, a la Tierra con la tiránica intención de que formara un harén y repoblara la raza kryptoniana, gobernando como una especie de dios entre los humanos.
Una postura que, evidentemente, Zor-El no comparte con su hermano Jor-El y deja en claro que no todos los habitantes de Krypton pensaban como conquistadores espaciales dictadores. Tiempo después, Zor-El descubre que todos en Argo City están sufriendo envenenamiento por la radiación de la kriptonita.
Habida cuenta de ello, acepta finalmente mandar hacia la Tierra a su hija Kara, quien ya es una joven adulta. No obstante, para entonces la joven ha aprendido lo bastante de sus padres como para hacer lo que es correcto y ser buena persona.
Esto supone una gran diferencia para Kara respecto a su primo Kal. Supergirl tuvo una vida junto a sus padres biológicos y tanto Zor-El como Alura educaron a su hija bajo un código moral acorde al de los Kent cuando adoptaron a Kal siendo un bebé.
Los padres de Kara, de hecho, advierten a su primogénita que no siga el mismo rumbo que Jor-El trazó para Kal antes de enviarla a la Tierra. Esto también evidencia, por un lado, que los kryptonianos de Argo se aproximan bastante a la versión de los habitantes del Krypton idílico y utópico en los cómics de DC. Por otro, el hecho de que Krypton no era un mundo frío y malvado en sí mismo.
Así, Supergirl parece dejar claro que las ínfulas de supremacía de Jor-El y su deseo de conquista eran un caso aislado, alejado de la verdadera naturaleza kryptoniana.
Curiosamente, la ambición del padre de Kal-El en Superman tiene cierta base en los cómics de DC. En 2016, como parte del arco de Renacimiento, su guionista, Geoff Johns, reveló que Jor-El se salvó de la destrucción de Krypton con la ayuda del Doctor Manhattan de Watchmen y se convirtió en una figura sombría llamada Mr. Oz. Decepcionado con la humanidad, intentó obligar a su hijo Kal-El a dejar atrás la Tierra. Sin embargo, finalmente terminó de vuelta en el pasado y muriendo con la destrucción de su mundo.