Showrunner de La Casa del Dragón defiende el cambio del final de la temporada 3 y la referencia a los Caminantes Blancos - HBO MAX
MADRID, 10 Ago. (CulturaOcio) -
Desde sus inicios, La Casa del Dragón no ha temido desviarse del libro que adapta, Fuego y Sangre, introduciendo algunos cambios clave en la historia. Y el sangriento final de la tercera temporada no ha sido una excepción. Ryan Condal, showrunner de la ficción, ha explicado en profundidad la escena en cuestión, justificando su inclusión en la narrativa.
((Atención: Esta noticia contiene spoilers))
A lo largo de toda la serie y sobre todo en esta tercera entrega espoleada por su tío y esposo Daemon Targaryen, Rhaenyra se ha mostrado progresivamente más y más obsesionada con la profecía de Aegon el Conquistador. Tal es así, que ya está absolutamente convencida de ser "el príncipe que fue prometido", la única persona capaz de unir al reino frente a una terrible amenaza: la llegada de los caminantes blancos y la Larga Noche.
Esa idea ha sido lo que le ha empujado a seguir en su empeño pese a las dolorosas pérdidas de sus hijos y parece estar consumiéndola y nublando su buen juicio a la hora de gobernar.
De hecho, en el octavo episodio de la temporada 3, Rhaenyra ordena matar al Septón Supremo cuando este se niega a ungirla como reina y, en un exaltado y mesiánico discurso, se presenta ella misma ante el pueblo como su soberana legítima y futura salvadora.
La Targaryen le revela a la multitud la profecía de Aegon, asegurando ser la salvadora que necesitan en un grandilocuente discurso. Esto no ocurre así en Fuego y Sangre, donde ni siquiera se menciona esta visión y mucho menos se usa para justificar los actos de Rhaenyra.
RHAENYRA: "YO SOY EL PRÍNCIPE QUE FUE PROMETIDO"
"Antes de morir, mi padre, Viserys el Pacífico, me nombró su heredera. Y no lo hizo en secreto, lo hizo en una gran ceremonia", arranca el encendido discurso de la Targaryen que poco después anuncia que su reinado "ya estaba escrito como parte de una profecía anterior incluso al nacimiento de Viserys".
"Todo empezó con la maldición, cuando se desataron el fuego y el infierno destruyendo a la Antigua Valyria y a su pueblo. Solo los Targaryen sobrevivieron. Mi familia fue la única perdonada. Los dioses trajeron a mi antepasado Aegon el Conquistador a los Siete Reinos para que uniera un territorio flagmentado bajo un solo estandarte negro y rojo", continúa la reina que asegura que "lo nombraron además protector del mundo de los hombres".
"Su deber era defenderlo de una antigua y siniestra oscuridad que mora en el lejano Norte. Más allá del Muro y más allá de las tierras de invierno y solo el poder de los dragones puede hacer frente a esa amenaza", explica con vehemencia el personaje de Emma D'Arcy que continúa relatando como "el conquistador encomendó esa sagrada misión a sus descendientes elegidos".
Y para culminar su intervención, la reina avisa que "el linaje Hightower no cumplirá la profecía". "Para que el mundo sobreviva yo hé de iluminar el camino porque yo soy la protectora del pueblo. Yo soy Rhaenyra la Elegida", proclama antes de, en lengura valyria, autoproclamarse como "el principie que fue prometido".
RYAN CONDAL JUSTIFICA LA INCLUSIÓN DE LA CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO
"Los Targaryen dicen tonterías todo el tiempo", señaló Condal en una rueda de prensa, según recoge The Hollywood Reporter. "No aparece en el libro ni en la historia, pero se habla mucho de cómo Rhaenyra se volvió muy despótica, acabó convirtiéndose en una tirana y era muy impopular entre el pueblo", explicó el showrunner, indicando cómo "gran parte de la existencia [de los Targaryen] gira en torno a su propio engrandecimiento".
Condal reveló que tanto él como él como los guionistas buscaban "un cambio realmente radical, un cambio radical en la relación de Rhaenyra con su pueblo". Independientemente de que el pueblo llano crea la profecía o se limite a pensar que la Targaryen ha perdido la cabeza y quiere justificar su reinado, lo cierto es que el momento marca, efectivamente, un punto de no retorno.