SEVERUS SNAPE HP SERIE - HBO MAX
MADRID, 29 Mar. (CulturaOcio) -
Desde que se diera a conocer que Paapa Essiedu encarnaría a Severus Snape en la serie de Harry Potter (papel que en la saga cinematográfica interpretó Alan Rickman), un sector del fandom ha mostrado un profundo rechazo a la elección de un actor negro para dar vida al personaje, llegando a enviar amenazas de muerte al mismo. Por otro lado, algunos se preguntan qué impacto tendrá en la historia la identidad racial del profesor de pociones y es que, aunque se podría pensar que no tendría por qué afectar a la narrativa, lo cierto es que podría suponer un cambio interesante en el trasfondo del personaje.
Snape es, quizá, uno de los personajes más moralmente complejos del mundo creado por J.K. Rowling, una figura de cuya lealtad el lector (y espectador) duda a lo largo de toda la saga y cuya historia completa tarda en revelarse. En los libros, Snape es un mestizo (hijo de una bruja y un muggle), que crece en un ambiente familiar complejo y humilde, lo que ayuda a construir su carácter reservado y solitario.
En sus años estudiando en Hogwarts, Snape sufre acoso escolar, especialmente por parte del grupo formado por James Potter, Sirius Black, Remus Lupin y Peter Pettigrew, mientras que su única amiga y apoyo es Lily Evans. Si ya a muchos fans les resultó incómodo descubrir que el padre de Harry hacía 'bullying' a un compañero marginado, algunos han apuntado que el hecho de que sea negro no hará sino empeorarlo, teniendo una inevitable motivación racista (lo que hará de James un personaje todavía más odiable).
No obstante, según defienden otros fans, la identidad racial del nuevo Snape no hará sino enriquecer su trasfondo, sugiriendo una versión mucho más intensa de su trauma y el consecuente resentimiento que le guía el resto de su vida. Hogwarts y, en general, el mundo mágico, puede ser bastante elitista (se ve en la distinción entre sangre puras, mestizos y sangre sucias) y resulta fácil imaginar que esto se habría reflejado también en actitudes racistas.
Snape sufre así de un estigma y una marginación que va mucho más allá de sus ropas ajadas o su carácter taciturno. Esta exclusión sistemática en varios niveles hace más significativa su identidad como el príncipe mestizo y su posterior decisión de unirse a los mortífagos, sobre todo después de que su gran amor, Lily, se case con su gran némesis, James.
LA REDENCIÓN DE SNAPE
Tanto en los libros como en las películas, Snape se presenta a ojos de Harry como un villano desde el primer momento, y no es de extrañar, dada su actitud sospechosa, su continuo acoso verbal y psicológico a los alumnos (a excepción de los pertenecientes a su casa, lo que no hace sino empeorar la situación) y su claro odio a Harry en particular. Todo esto, si bien sigue sin ser excusable, se comprende mejor con la nueva mirada al trasfondo del personaje que podría traer el fichaje de Essiedu (si bien esto son solo especulaciones y habrá que esperar a ver qué dirección decide seguir la serie).
Es solo al final de la saga que Harry descubre la verdad sobre el profesor: su rol de agente doble espiando a Voldemort para la Orden del Fénix, su pasado como mortífago, su amor por Lily y su (justificado) odio a James, con lo que todas sus acciones (algunas de ellas, más que cuestionables) son puestas en contexto.
Mientras que para algunos Snape es un héroe trágico (en gran parte, debido a la icónica encarnación de Rickman), para otros es un personaje con un pasado duro que se dejó llevar por el rencor y cuyo final apenas le redime del mal causado.