El final de la temporada 2 de Fallout: ¿Qué es el Enclave y qué es la Fase 2 de su experimento? - PRIME VIDEO
MADRID, 4 Feb. (CulturaOcio) -
Ya está disponible en Prime Video el octavo y último episodio de la segunda temporada de Fallout, serie basada en la popular saga de videojuegos. El capítulo reordena la jerarquía de poder del Yermo con importantes revelaciones sobre los protagonistas y, especialmente, sobre algunas organizaciones como el Enclave, una facción cuya dimensión real no se conocía hasta ahora.
((ATENCIÓN: ESTA NOTICIA CONTIENE SPOILERS))
El 2x08 de Fallout coloca al Enclave en el centro de la trama al desvelar que la organización llevaba tiempo moviendo los hilos en varios frentes, entre ellos la tecnología de la Fusión Fría, su relación con Vault-Tec y, de forma indirecta, la propia deriva de New Vegas. Y en su cierre, la serie revela que el Enclave no era un actor más, sino el gran engranaje que conectaba intereses corporativos, proyectos científicos y decisiones políticas.
Robert House, que parecía hasta ahora el gran villano que llevaba a cabo su maquiavélico plan, admite en su conversación con Cooper Howard/Ghoul que el Enclave fue "un paso por delante" y se escapó fuera de su control desbaratando sus cálculos. La idea se remata al revelar que Hank MacLean no era un peón de Vault-Tec ni un colaborador al servicio de House, sino un agente del Enclave, que se comunicaba incluso con ellos a través de la radio.
Mientras tanto, Steph Harper, que se revela además como la esposa de Hank, al verse acorralada en su refugio tras descubrirse su nacionalidad canadiense y que tenía "más de 200 años", se comunica con la base del Enclave en exterior, confirmando así que la organización opera con capacidad de mando desde posiciones seguras y avanzada tecnología, para requerir el inicio de la "fase 2".
A partir de ahí, la piezas van encajando para comenzar a desvelar la enorme magnitud de una operación sostenida durante varios siglos donde Hank habría activado o enviado agentes bajo control mental, mientras Steph activa el inicio de la nueva fase del plan.
En paralelo, el episodio también amplía el alcance histórico del Enclave antes del estallido de las bombas, apuntado que su influencia habría llegado a la cúspide del poder estadounidense, presidente incluido, y teniendo implicación directa en las presiones que desatarían el apocalipsis nuclear.
EL PLAN DEL ENCLAVE
De esta forma, el Enclave deja de presentarse únicamente como una fuerza militar enfrentada al mundo exterior y pasa a perfilarse como uno de los artífices del escenario postapocalíptico con la ambición de reconstruir un nuevo Estados Unidos sobre las ruinas. La finalidad puede ser similar a sus objetivos tradicionales, pero el método se redefine al centrarse menos en el exterminio y más en la ingeniería social con el control de la población como herramienta principal.
La pieza que cambia la percepción del Enclave es la alianza con Vault-Tec, que se plantea como el gran giro. Donde antes parecían existir agendas paralelas y lucha de poderes parejos, el episodio final muestra a Vault-Tec como herramienta clave por su capacidad de producción, su infraestructura y su acceso a personal y recursos... pero que a fin de cuentas es solo un instrumento que el Enclave utilizó para llevar a cabo sus objetivos.
La supraorganización se perfila así como la entidad realmente al mando de todo y de todos y el verdadero beneficiario estratégico con un plan global y más ámplio en el tiempo y en el espacio que trasciende a cualquier corporación o caudillo local.
Ese plan se concreta en la implantación de chips de control mental como alternativa a los viejos programas de aniquilación mediante armas masivas o patógenos. Si el Yermo puede dirigirse desde la sombra, ya no haría falta conquistar territorios por la fuerza ni imponer obediencia infundiendo terror. La amenaza se vuelve más eficiente, discreta y difícil de combatir, pues no depende de grandes despliegues visibles, sino de una intervención mínima capaz de alterar comunidades enteras.