La salvaje escena post-créditos de ¡La novia!: ¿Qué le hacen a Lupino y qué significa su tatuaje? - WARNER BROS.
MADRID, 7 Mar. (CulturaOcio) -
Protagonizada por Christian Bale y Jessie Buckley, ya está en cines ¡La novia!, la película dirigida por Maggie Gyllenhaal que reimagina el mito de Frankenstein a través de una historia de amor atravesada por la violencia. Como es el caso de muchas producciones actuales, el filme tiene una escena post-créditos que no adelanta necesariamente una secuela, pero remata uno de los conflictos más perturbadores de la trama.
((Atención: esta noticia contiene spoilers))
En la secuencia, el detective Wiles, el personaje interpretado por Peter Sarsgaard, observa cómo un grupo de mujeres ha retenido al mafioso Lupino y le tatúan en el rostro la marca que tiene la Novia en la cara. Junto a ellas, aparece también una mesa cubierta de lenguas, detalle que sugiere que le han arrancado la suya a Lupino, una represalia que replica sus propios crímenes.
Ese remate dialoga de forma clara con uno de los elementos más siniestros de la película. Lupino es el mafioso que había quedado ligado al asesinato de mujeres, silenciaba a sus víctimas cortándoles la lengua y las conservaba como trofeos macabros. De hecho, en la propia película se muestra, cuando amenaza a Clyde con cortarle la suya si no cumple su misión, la colección de lenguas.
Respecto al tatuaje, está vinculado a la transformación de la Novia en una figura de referencia para otras mujeres dentro del relato. El largometraje, ambientado en el Chicago de los años 30, presenta una sociedad en el que a los personajes femeninos se les niega constantemente la posibilidad de hacerse oír, desde a la propia Novia como a Myrna, la detective encarnada por Penélope Cruz.
Como se refleja también en una escena de la cinta donde varias mujeres salen a las calles a manifestarse con la cara pintada, la marca negra del rostro de la Novia acaba convertida en un emblema. Por ello, que tatúen a Lupino con ese mismo signo refuerza la idea de que esa imagen ha dejado de pertenecer solo al personaje de Jessie Buckley para ser un símbolo de empoderamiento contra la injusticia.