ALGO TERRIBLE ESTÁ A PUNTO DE SUCEDER - NETLFIX
MADRID, 27 Mar. (CulturaOcio) -
Ya están disponibles en Netflix los ocho episodios de Algo terrible está a punto de suceder, serie producida por Matt y Ross Duffer, creadores de Stranger Things. Protagonizada por Camila Morrone, Adam DiMarco y Jennifer Jason, la ficción sigue a Rachel Harkin, una joven que descubre que las mujeres de su linaje están condenadas a morir si se casan con alguien que no sea su alma gemela.
((Atención: Esta noticia contiene spoilers))
La serie sugiere desde muy pronto que Rachel no es únicamente una mujer angustiada, sino alguien capaz de percibir lo que los demás no ven. Durante los dos primeros episodios se la presenta como excesivamente supersticiosa, nerviosa e incluso paranoica, como si estuviera interpretando señales donde quizá no las hay, pero el proyecto termina dándole la razón: el peligro es real.
A medida que se aproxima a cualquier elemento vinculado con la maldición, Rachel empieza a sufrir una sensación de pavor difícil de explicar y repetidas hemorragias nasales, síntomas que aparecen incluso antes de que entienda exactamente qué está ocurriendo a su alrededor. Todo apunta a que su cuerpo y su mente reaccionan antes que su conciencia, como si percibiera el peligro antes de poder nombrarlo.
A eso se suma una intuición más extraña todavía, y es que Rachel parece acceder de forma inconsciente a experiencias que vivió su madre, Ali, lo que ayuda a explicar sus episodios de déjà vu y también ciertos recuerdos o imágenes que no debería reconocer. Algo terrible está a punto de suceder sugiere así que no se trata solo de miedo o ansiedad, sino de una sensibilidad anómala ligada directamente a la maldición que persigue a su familia.
Esa idea cobra aún más fuerza cuando el cuarto episodio revela que su madre tenía manifestaciones muy parecidas. Ella también experimentaba sueños premonitorios sobre personas de su linaje, intuiciones inexplicables sobre el peligro y hemorragias nasales. Este paralelismo refuerza la posibilidad de que las mujeres afectadas por la maldición desarrollen una suerte de percepción sobrenatural.
Todo apunta a que en esa familia hay una sensibilidad paranormal heredada, pero la ficción deja espacio para una interpretación más terrenal. Tanto Rachel como Ali también muestran miedos que podrían responder a pura hipervigilancia, como la sospecha de que la familia Cunningham pueda hacerle daño o el temor de Ali ante el siniestro empleado de Coldies.
¿TIENE RACHEL PODERES SOBRENATURALES?
La lectura más sólida es que esas capacidades no funcionan como poderes que Rachel pueda controlar o dirigir conscientemente, sino como un efecto secundario de la propia maldición. Más que presentar a sus protagonistas como médiums o brujas en el sentido clásico, la serie sugiere que la maldición ha abierto en ellas una grieta por la que se filtran advertencias, recuerdos y presagios.
Pero el hecho de que Rachel consiga invocar a una antepasada y obtener de ella la información necesaria para alterar su destino apunta a que la conexión sobrenatural de su linaje es real. Cobra especial importancia la reacción de Portia, que parece sorprendida de que Rachel logre contactar con los muertos. Del mismo modo, también encaja mejor la idea de que una de sus ancestros pudiera preparar una pócima que la ayudara a sobrevivir a su boda.
Además, esa dimensión sobrenatural adquiere todavía más importancia tras el final, cuando la maldición pasa a Jude. El niño acabará creciendo y, llegado el momento, tendrá que enfrentarse no solo a la posibilidad de repetir el destino trágico de su familia si decide casarse, sino también a las manifestaciones extrañas que parecen acompañar al propio maleficio.
Si el pavor, el déjà vu y las hemorragias forman parte de esa herencia oscura, Jude no solo quedará marcado por la amenaza de la Muerte, sino también por una percepción sobrenatural que Rachel conoce ya de primera mano. Esta idea se apoya en el propio cierre de la serie, que confirma que la maldición sigue viva tras los acontecimientos de la boda.
Es ahí donde el papel de Rachel como Testigo adquiere un nuevo sentido dentro de la historia. Ella ya ha pasado por esa confusión, por esos presentimientos imposibles de explicar y por esa acumulación de señales que nadie supo aclararle a tiempo. La anterior Testigo no le contó lo que estaba viviendo ni el verdadero alcance de la maldición hasta que ya era demasiado tarde.
Por eso, salvo que exista alguna norma no explicada que impida a esa figura revelar la verdad, Rachel está ahora en posición de guiar a Jude, ayudarle a comprender esas experiencias antes de que se conviertan en una sentencia y, quizá, evitar que cometa el mismo error fatal que condenó a quienes le precedieron.