El final de Cortafuego, el thriller de Netflix, explicado: ¿Secuestraron a Lide y está viva... SPOILER? - NETFLIX
MADRID, 24 Feb. (CulturaOcio) -
Ya está disponible en Netflix Cortafuego, thriller psicológico dirigido por David Victori (No matarás) y protagonizado por Belén Cuesta (Paquita Salas) y Enric Auquer (Quien a hierro mata). El largometraje, que se ha situado entre lo más visto de la plataforma de streaming y ha alcanzado el número uno en 22 países, sigue a una familia que busca a una niña desaparecida en el bosque mientras un incendio forestal avanza y complica cualquier opción de rescate.
((Atención: Esta noticia contiene spoilers))
Tras la muerte de su marido, Mara viaja con su hija Lide; su cuñado Luis; la mujer de este, Elena; y el hijo de ambos, Dani, a su casa de verano en el bosque. El grupo acude para vaciar la vivienda y venderla, pero este último viaje a la cabaña se convierte en una situación de emergencia cuando se confirma que un gran incendio forestal avanza por la zona y que deben evacuar cuanto antes. Aún así, Lide pide entrar en el bosque para despedirse del lugar, pero Mara se lo prohíbe y le ordena quedarse con ellos. Esa negativa es el detonante de todo lo que viene después.
Dolida por la respuesta de su madre, Lide se aparta en silencio. Sin hacer ruido, reúne fotos antiguas de su padre y su familia y se adentra sola en el bosque. Cuando los adultos terminan de recoger las últimas cosas y se disponen a salir, descubren que la niña ya no está en las inmediaciones. A partir de ese momento, la película se convierte en una búsqueda desesperada con el fuego cada vez más cerca.
La desaparición moviliza a dos sargentos que acuden para coordinar la situación, pero dejan claro que el protocolo de evacuación es prioritario por el avance de las llamas. Aunque se inicia una búsqueda, no logran localizar a Lide y la intervención policial se reduce conforme el incendio se vuelve incontrolable. Los agentes ordenan a la familia abandonar la zona, pero Mara, Luis, Elena y Dani deciden quedarse para seguir buscando por su cuenta.
En ese punto, Santiago, el ermitaño vecino que antes de la desaparición había mostrado cercanía con Lide al regalarle una pulsera, se ofrece a ayudar en la búsqueda, pero la tensión entre ellos crece rápidamente. Mientras Elena y Dani se quedan en la cabaña por si Lide regresa por su cuenta, Mara y Luis van a casa de Santiago para comprobar si la menor está allí. Al entrar en la vivienda encuentran setas alucinógenas, sustancias psicodélicas y un comportamiento cada vez más extraño por parte del vecino, que se niega a abrir una de las habitaciones.
La sospecha se dispara cuando, ya en el coche de Santiago, Mara ve la pulsera de Lide en la palanca de cambios. Santiago asegura que la niña se la devolvió y sostiene que no sabe dónde está, pero Mara no le cree, por lo que entran a la fuerza en su casa y lo obligan a abrir la estancia que escondía. Allí encuentran más droga, otros objetos ilegales y varias camas vacías, un descubrimiento que refuerza su convicción de que están ante alguien peligroso. También ven una pala, que Santiago justifica diciendo que la utiliza para un ritual.
Sin cobertura y sin forma de contactar con la policía en ese momento, Mara y Luis deciden retener a Santiago mientras buscan pruebas en su teléfono. En el móvil encuentran vídeos en los que aparece cavando un hoyo y tumbándose dentro. Cuando lo interrogan al respecto, Santiago explica que esa práctica forma parte de una especie de terapia con la que ayuda a otras personas a enfrentarse al miedo a la muerte y también que el marido acudió a él antes de fallecer. Luis llega incluso a desenterrar el lugar que aparece en el vídeo, convencido de que puede hallar algo relacionado con Lide, pero no encuentra nada.
La situación queda entonces en un punto muerto. Lide sigue desaparecida, el fuego se extiende y los adultos no saben si deben seguir interrogando a Santiago, volver a buscar por su cuenta o arriesgarse a salir de la zona. Mientras Mara, Luis y Elena discuten qué hacer, Dani se cruza con Santiago, que sigue atado. El niño, sin comprender la gravedad de la situación y ajeno a las sospechas, lo libera. Ese gesto cambia de nuevo el rumbo de la historia. Santiago aprovecha la oportunidad para escapar y se lleva a Dani en el coche, utilizándolo como rehén para impedir que Mara y Luis lo ataquen. Pero una vez logra alejarse lo suficiente, deja al niño en un lugar seguro.
Poco después, Luis alcanza a Santiago y lo golpea con extrema violencia. Para detener la agresión, Santiago afirma que sabe dónde está Lide. Mara y Luis, que no tienen ninguna pista mejor, aceptan seguirlo por el bosque. El incendio continúa avanzando, la noche complica la visibilidad y la búsqueda se vuelve cada vez más peligrosa.
Aunque lo llevan atado, Santiago encuentra la forma de soltarse y echar a correr. Mara y Luis interpretan la huida como una nueva confirmación de culpabilidad y salen tras él. Sin embargo, en plena carrera, Santiago escucha un grito débil de auxilio. Se detiene, identifica el origen del sonido y encuentra a Lide atrapada en una zanja. Es en ese instante cuando el relato empieza a desmontar la principal sospecha: él es quien localiza de verdad a la niña y quien la saca de allí.
¿SECUESTRARON A LIDE?
Cuando Mara y Luis llegan hasta el lugar, la reacción vuelve a ser de desconfianza. Al ver a Santiago junto a Lide, interpretan la escena como una confirmación de sus temores y lo agreden otra vez. La situación solo se aclara cuando la propia niña explica que no la secuestraron, sino que un oso la persiguió, cayó a la zanja y Santiago la ayudó a salir.
La película refuerza esa versión con un flashback que ordena lo ocurrido antes de la caída. En esa escena, Lide se cruza con Santiago cerca de una cabaña. La niña le enseña fotos de su padre y ambos hablan de él. Santiago le explica que ayudó a su padre a afrontar sus miedos, una conversación que lo muestra como una figura extraña, sí, pero no necesariamente violenta.
En ese encuentro, Lide le entrega voluntariamente la pulsera y rechaza volver con él. Santiago se despide y se marcha. Después, Lide oye voces en el bosque, se adentra más en la zona y termina produciéndose el accidente. Con esa reconstrucción, Cortafuego confirma que la desaparición no fue un secuestro, sino una combinación del enfado de la niña, su desorientación y el peligro de la naturaleza.
Una vez rescatada, la prioridad pasa a ser sacar a Lide de allí. Mara y Luis emprenden la huida con la niña mientras las llamas siguen acercándose. En medio de ese traslado, Lide insiste en que fue Santiago quien la salvó. El comentario descoloca a Mara, que empieza a comprender que se ha equivocado con él. Aun así, en ese momento la urgencia es llegar a un lugar seguro.
Luis se encargará de llevar a Lide al hospital, donde más adelante la estabilizan y la ponen fuera de todo peligro. Sin embargo, Mara no va con ellos, pues tras comprobar que su hija está viva y lejos del peligro decide volver al bosque para buscar a Santiago. Lo encuentra herido e inconsciente, por lo que trata de ayudarlo.
En una de las escenas más importantes del desenlace, le pide perdón por haberlo juzgado mal y por la violencia ejercida contra él. Ambos se abrazan mientras el incendio continúa avanzando alrededor. El esfuerzo y el agotamiento terminan venciendo a Mara, que acaba tumbándose en el suelo, exhausta, mientras Santiago logra avanzar hacia la carretera para pedir ayuda.
Cuando Luis conduce con Lide hacia el hospital, ve a Santiago pidiendo auxilio en el arcén, pero no se detiene. Más adelante observa que otra persona sí lo asiste. Finalmente, Santiago llega también al hospital, gravemente herido y visiblemente traumatizado. Tras ser tratado, visita a Lide y se muestra aliviado al comprobar que está a salvo.