Publicado 25/06/2022 14:03

Peaky Blinders 6: ¿Es real la Isla de Miquelón?

Peaky Blinders 6: ¿Es real la Isla de Miquelón?
Peaky Blinders 6: ¿Es real la Isla de Miquelón? - NETFLIX

   MADRID, 25 Jun. (CulturaOcio) -

   La sexta y última temporada de Peaky Blinders ya está disponible en Netflix. Si bien la entrega final ha suscitado muchas dudas acerca de cuál será el futuro del clan Shelby, que retornará en una película, la nueva tanda arranca en un escenario clave que ha llamado la atención de muchos fans.

((ATENCIÓN: ESTA NOTICIA CONTIENE SPOILERS))

   Tras revelar quién les traicionó en su intento por acabar con el fascista Oswald Mosley, la sexta entrega da el pistoletazo de salida con Thomas Shelby visitando la Isla de Miquelón. Allí se reúne con su primo Michael Gray por primera vez en cuatro años, el tiempo que ha transcurrido desde la muerte de Poly, para junto a la mafia de Boston intentar cerrar un nuevo trato de narcotráfico.

   Allí, antes de celebrar dicha reunión entre gánsteres, los residentes de la isla le transmiten de forma muy vehemente al líder de los Peaky Blinders su tremendo malestar ante la derogación de la Ley Seca. Y es que el final de la prohibición supondrá también el fin del contrabando de licor, su sustento económico, ya que esta isla era un enclave básico en las rutas de la organización criminal que transportaba el whisky destilado en tierras británicas hasta Norteamérica. Pero... ¿Es real esta isla? ¿Y es cierto que fue un punto clave para el mercado clandestino de alcohol?

UN PARAÍSO CONTRABANDISTA

   La respuesta es afirmativa. La Isla de Miquelón sí existe y está ubicada en el archipiélago de San Pedro y Miquelón. Aunque está pegada a Canadá, en su costa este, tras una larga disputa con Reino Unido, que se extendió desde 1713 a 1815 y estuvo marcada por ocupaciones ilegales y violentas deportaciones de población, la isla pertenece a Francia, lo cual explica por qué Shelby se comunica con sus habitantes en un perfecto francés y se puede ver en sus dependencias oficiales ondear la bandera del país galo.

   La estratégica ubicación de Miquelón la convirtió en una localización ideal para el contrabando ilegal de bebidas alcohólicas desde 1920 a 1933, periodo en el que estuvo vigente la Ley Seca en Estados Unidos. Así, esta isla vivió durante 13 años un verdadero boom económico gracias a la destilación y distribución de licores clandestinos. De hecho, según newfoundlandlabrador.com, el propio Al Capone llevó a cabo negocios en la isla y se hospedó en el Hotel Robert, el mismo que en la serie visita Tommy Shelby.

   Con el final de la Ley Seca en 1933, la isla sufrió una verdadera depresión económica que ya se avanza en el episodio. Es más, en una de las conversaciones que Tommy Shelby mantiene con los isleños estos se quejan amargamente ante el final de la prohibición: "Hasta hoy, la mitad de los hombres de esta isla se ganaban la vida con el contrabando. La otra mitad arregló sus barcos".

LA ISLA DE MIQUELÓN HOY

   Aunque la soberanía francesa se logró en 1815, no fue hasta 1985 cuando la isla de Miquelón empezaría a gozar de la entidad de colectividad de ultramar, una división administrativa francesa que terminó de definirse en la reforma constitucional de 2003. Bajo el mismo estatuto también se encuentran otros territorios galos en ultramar como la polinesia francesa, las islas caribeñas de San Bartolomé y San Martín o Wallis y Futuna, en el océano Pacífico.

   San Pedro y Miquelón, cuya moneda oficial es el euro, cuenta con una extensión de 242 kilómetros cuadrados y 6.069 habitantes que han desempeñado la mayor parte de su actividad en torno a la pesca del bacalao. De hecho, fueron principalmente pescadores franceses y vascos los primeros europeos en llegar a esta isla a finales del siglo XVII.

   Es por ello que, entre las vistosas casas de colores que se erigen entre la isla, las celebraciones del Festival Vasco cada verano y la práctica de deportes regionales típicos como el harrijasotzaile (levantamiento de piedras), aizkolari (corta de troncos) o la pelota vasca conviven con las crêpes y galettes bretonas.

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