El caso Asunta: Las dos teorías del asesinato en la serie de Netflix

El caso Asunta: Las dos teorías del asesinato en la serie de Netflix
El caso Asunta: Las dos teorías del asesinato en la serie de Netflix - NETFLIX
Actualizado: miércoles, 1 mayo 2024 15:49

   MADRID, 1 May. (CulturaOcio) -

   Con El caso Asunta, Netflix ha vuelto a poner el foco en el mediático caso sobre el asesinato de Asunta Basterra. La miniserie, un true crime de seis episodios protagonizados por Candela Peña y Tristán Ulloa como Rosario Porto y Alfonso Basterra, presenta el caso y explora el gran interrogante que ha existido siempre en el terrible suceso: el motivo que les llevó a acabar con la vida de su hija.

    La serie creada por Ramón Campos, explora las dos teorías principales articuladas para explicar el móvil del asesinato, dos hipótesis que se exponen en el quinto capítulo por medio de flashbacks.

((ATENCIÓN: ESTA NOTICIA CONTIENE SPOILERS))

   Durante el juicio, una primera teoría apunta a Rosario Porto como la única asesina de su hija. De acuerdo a esta hipótesis, Alfonso drogó a Asunta con Lorazepam tres meses antes de su muerte, pero no de una manera especialmente premeditada sino, quizá, por dejarla dormida mientras él estaba fuera. La madre lo descubre y le afea la conducta, aunque no lo denuncia. Eso explica los restos del medicamento en el pelo de la niña desde hacía tanto tiempo.

   Unos meses después, Alfonso es quien descubre que Rosario ha roto su pacto de no volver a ver a su amante. Ambos mantienen una discusión muy fuerte y él le recuerda que siempre van a estar juntos. "Asunta es nuestra hija y nos une para siempre. No te vas a librar nunca de mí", le reprende a la madre, que con mucha ansiedad decide diluir 27 pastillas de Lorazepam en un zumo que piensa beberse.

   Pero en ese momento, Asunta le pide algo de beber y, tras dudar un instante, opta por darle el zumo a su hija. Al momento se arrepiente pero ya es tarde, pues Asunta se lo ha bebido. Con la niña totalmente drogada, Rosario se la lleva hasta la casa de Montouto en una huida hacia adelante por el grave error que acaba de cometer. Finalmente, la ata a la cama y la asfixia.

   Después se lleva el cadáver de su propia hija y lo deja en el lugar en el que fue encontrado, tirando además sus zapatos a un contenedor pues se le habían salido durante la operación. Al llegar a su casa enciende el móvil y, tras ver las múltiples llamadas de Alfonso, contacta con él y le pide que vaya a verla.

   Cuando le cuenta lo ocurrido, el padre no se lo puede creer pero, al amenazar con denunciarla, ella le pide que no lo haga y le dice que también puede contar cosas sobre él, en referencia a las ocasiones en las que él mismo drogó a Asunta. Por ello, optan por fingir la desaparición.

AMBOS FUERON LOS ASESINOS

   La segunda hipótesis que se baraja en el quinto episodio de El caso Asunta es muy distinta, pues se expone a Alfonso como el gran cerebro de la operación. "Rosario necesitaba ayuda hasta para encargar la compra, no podía hacer nada por sí sola", se llega a decir en la serie.

   En esta teoría, el móvil que motiva a los padres de Asunta es que la pequeña sabe que la están drogando. También se deja caer que en los años anteriores podrían haber matado juntos a los padres de Rosario para hacerse con su herencia de 3 millones de euros. Algo que la niña había intuido pero que no pudo demostrarse pues se les incineró sin autopsia.

   Ante el miedo de que Asunta hablara, Alfonso decide pasar a la acción, planificándolo todo meticulosamente. Rosario no está convencida, pero no le queda más remedio que seguir a su insistente exmarido. Ambos le dan a su hija las pastillas de Lorazepam y posteriormente, cuando van a la casa de Montouto, él se agazapa en el asiento trasero del coche. Por eso ninguna cámara le ve.

   Allí, los dos asfixian a Asunta y después Alfonso le detalla a Rosario todos los movimientos que debe hacer. Él se vuelve andando a casa y enciende su teléfono a la hora acordada para recibir la llamada de ella. Pero Rosario le explica que había un control de la Guardia Civil y tuvo que deshacerse del cadáver donde buenamente pudo. A pesar de todo, denunciaron la desaparición.

   Finalmente, Rosario Porto fue sentenciada a 18 años de cárcel por el asesinato de su hija con la concurrencia del agravante de parentesco. Alfonso Basterra recibió la misma pena, si bien se considera no probado que Alfonso subiera al coche y acompañara a la madre. Ella se ahorcó el 18 de noviembre de 2020 y él sigue en la cárcel cumpliendo su condena y defendiendo su inocencia.

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