Actualizado 13/05/2022 10:14

Siniestro Total se despide de los escenarios pidiendo perdón y prometiendo que no volverá a ocurrir

El grupo ‘Siniestro Total’ durante su concierto de despedida
El grupo ‘Siniestro Total’ durante su concierto de despedida - RICARDO RUBIO / CONTACTO

   MADRID, 12 May. (CulturaOcio) -

   Cerca de 15.000 gargantas aguardaban el viernes con impaciencia en el Wizink Center de Madrid para cantar, por última vez, unas letras que difícilmente podrían ver la luz hoy en día. Algo, precisamente, con lo que jugaron Siniestro Total en el nombre que le pusieron a sus dos conciertos de despedida del 6 y el 7 de mayo: '40 años sin pisar la Audiencia Nacional'.

   Porque el gran aliciente de estas actuaciones, más allá de que, evidentemente, suponían la retirada de los escenarios de Siniestro Total (no han cerrado la puerta a seguir grabando cosas), era poder ver de nuevo tocando juntos a Julián Hernández y Miguel Costas, los cantantes y dos principales rostros del grupo en su época de mayor esplendor a mediados y finales de los ochenta.

   Como si de un guiño a todo esto se tratase, arrancaron el concierto (tras su clásica intro de Corrupción en Miami y un "buenas noches Santander" pronunciado por Costas) con 'Tan hermoso', primer tema del último disco que grabó el propio Miguel Costas con Siniestro Total, 'Made in Japan'. Fue en 1993, y los entonces Julián Hernández (guitarra y voz), Javier Soto (guitarra y coros), Segundo Grandío (bajo y coros), Ángel González (batería) y el propio Miguel Costas (guitarra y voz), viajaron a Estados Unidos para registrarlo, algo impensable para ellos cuando empezaron su aventura musical en 1981 sin ninguna intención más allá de pasarlo bien con sus amigos.

TODO EMPEZÓ SIENDO UN ACCIDENTE

   Y es que en el verano de aquel mismo año 1981, el Renault 12 en el que viajaban varios de los miembros de la banda sufrió un aparatoso accidente que dejó el coche en estado de siniestro total, razón por la cual decidieron elegir ese nombre para el grupo, encuadrado siempre entre la escena de la Movida (ellos pertenecían a la viguesa) y la del punk nacional.

   40 años después, en su despedida, la imagen frontal de un Renault 12 ocupaba gran parte de la pared de detrás de un escenario por el que pasaron casi todos los músicos que, en algún u otro momento, fueron miembros de facto de Siniestro Total. Así, a los Julián Hernández, Miguel Costas, Javier Soto y compañía, se sumaron el antes mencionado Segundo Grandío (a quien Julián despidió diciendo "deja tu currículum en la papelera y ya te llamaremos") para tocar con dos bajos 'Chusma'; y Alberto Torrado, miembro de la formación original y que también viajaba en aquel coche que terminó siniestro total, que cantó 'Tumbado a la bartola'.

   No pudieron estar en el antiguo Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid ni el también mencionado anteriormente Ángel González, batería de 1988 a 2018 (grabó el legendario disco en directo 'Ante todo mucha calma') y ahora impedido, ni Germán Coppini, primer cantante de los Siniestro y que falleció en 2013. Como homenaje a este último interpretaron 'Ponte en mi lugar', escrita por el propio Germán y primera canción que presentó la banda en sociedad, enviándosela para que la radiara a un Jesús Ordovás que quedó inmediatamente prendado de la actitud del grupo.

40 AÑOS DE CARRERA EN DOS HORAS Y MEDIA

   Las canciones se sucedieron rápido, sin apenas discurso entre ellas por parte de Julián, único miembro que se ha mantenido ininterrumpidamente en Siniestro Total desde el principio: 'Assumpta', 'Ay Dolores' (con un reivindicativo "no es no" por parte de Julián), 'España se droga', 'Camino de la cama', 'Vamos muy bien', 'Tipi, dulce Tipi', 'Ye-ye' (solo de triángulo incluido), 'Miña terra galega'... no faltó el también legendario "esas palmas, coño" de Miguel Costas en cierto momento del show, e incluso Julián destrozó una guitarra acústica tras bromear y dejar a todos atónitos diciendo que iba a interpretar un set acústico.

   A pesar de su buena compenetración, las dos grandes figuras de Siniestro Total tampoco mostraron un afecto sobre el escenario como para dar a entender que la reunión también se hubiese producido si no llega a ser por una ocasión tan especial. Y es que la relación entre ambos se ha mantenido muy fría desde la salida de Miguel Costas en 1994, con incluso algún que otro cruce de declaraciones en entrevistas.

   Eso sí, las cantadas por Miguel Costas, o al menos las de la época en la que estuvo en Siniestro Total (especialmente las que pasaron por 'Ante todo mucha calma') fueron con diferencia las más coreadas por el público, y el músico se mantuvo sobre el escenario con elegante caballerosidad incluso en aquellas de las que no fue partícipe, sonando las tres guitarras durante casi todo el concierto.

   Ya no son esos punkis a los que lanzaban cosas y que acababan muchos de sus conciertos afectados físicamente; ahora visten elegantes, de negro protocolario, y sus canciones cuentan con muchos más arreglos (y suenan mejor) que las originales. Faltaron algunos clásicos, por supuesto, como 'Me pica un huevo', 'Cuenca minera', 'Las tetas de mi novia' o 'Te quiero', pero el respetable salió en general muy contento con la forma en la que condensaron 40 años de carrera en dos horas y media, a pesar de que el saxofón de Jorge Beltrán apenas se escuchase durante el inicio del concierto. Y hubo también tiempo para algunas rarezas, canciones que ya habían avisado en los días anteriores que no habían tocado prácticamente nunca en directo, como 'Nocilla, qué merendilla' o 'Naturaleza'.

   Y si los bises que escogieron, previa explicación de Julián de que no iban a hacer el paripé de retirarse al backstage y volver al son de "otra, otra", fueron 'Menea el bullarengue', 'Bailaré sobre tu tumba', '¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?'' y 'Somos Siniestro Total'... pues llovieron vasos de cerveza, la gente se volvió completamente loca y salió del WiZink Center con la esperanza de que, aunque Siniestro Total cambió esa imagen del Renault 12 por un mensaje que rezaba "lo sentimos mucho, no volverá a ocurrir" mientras sonaba de fondo 'Que les corten los huevos' y los miembros de la banda hacían el antiguo símbolo feminista con las manos, sí sea algo que sus seguidores puedan volver a ver en esta u otra vida. De momento, y como han repetido en las entrevistas previas a estos dos conciertos, no habrá más Siniestro Total sobre un escenario.

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