Justin Bieber desata la polémica en Coachella al usar YouTube para repasar sus clásicos: "Es un karaoke"

Justin Bieber
Justin Bieber - HANSSON KRISTER/AFTONBLADET / ZUMA PRESS /CONTACTO
Cultura Ocio
Actualizado: lunes, 13 abril 2026 15:24

   MADRID, 13 Abr. (CulturaOcio) -

   El regreso de Justin Bieber a los grandes escenarios no ha pasado inadvertido. El cantante canadiense actuó el sábado 11 de abril en el escenario principal del Coachella 2026 con un concierto que, lejos de la espectacularidad que muchos esperaban, apostó por un formato sobrio que terminó desatando una oleada de críticas.

    La actuación supuso su gran vuelta al directo tras la cancelación de la gira Justice en 2022 por problemas de salud. Sin embargo, lo que debía ser una reaparición por todo lo alto provocó una fuerte división entre quienes vieron un concierto íntimo y autorreferencial y quienes lo interpretaron como una propuesta impropia para un artista que habría cobrado 10 millones de dólares por actuar en Coachella. De confirmarse esta cifra compartida por diversos medios estadounidenses, Bieber sería el artista mejor pagado en la historia del certamen.

    Lejos de plantear un regreso construido sobre una sucesión de himnos y una gran producción, Bieber apareció con sudadera, pantalones cortos y gafas de sol. Abrió con varias canciones de Swag y Swag II y, ya avanzada la actuación, se sentó durante 30 minutos en un taburete junto a un portátil, entró en YouTube y se puso a buscar y reproducir vídeos de sus propios temas para ir cantando fragmentos de sus clásicos sobre la marcha.

   Sonaron retazos de temas como Baby, Sorry o Where Are Ü Now, y también hubo espacio para un formato casi improvisado en el que invitó al público a participar. "Estaba pensando que quizá podríais ayudarme con las canciones esta noche. Quizá escoger vuestras favoritas. No sé, decidme qué canciones queréis escuchar esta noche y a lo mejor las tocamos", anunció Bieber desde el escenario.

   En las pantallas del escenario se proyectaron además vídeos virales ligados a su propia trayectoria, incluidos sus famosos enfrentamientos con los paparazzi, así como memes de internet como Deez Nuts y Double Rainbow. Uno de los momentos más llamativos llegó cuando recuperó imágenes de sí mismo de niño, entre ellas una antigua versión de un tema de Ne-Yo que formó parte del material que impulsó su descubrimiento por Usher y Scooter Braun.

    La reacción en redes sociales fue inmediata y especialmente dura. "Justin Bieber estafando a Coachella 10 millones de dólares para poner canciones desde YouTube...", escribió un usuario en X, mientras que otro indicó que "Justin Bieber nos está dando una de las actuaciones más vagas de todos los tiempos". También circularon mensajes que subrayan que "estoy muy decepcionado. Hacer coros, cortar las canciones y no montar un medley de verdad con transiciones queda bastante pobre".

   "Justin Bieber tiene ahora mismo un portátil montado en el escenario principal de Coachella, poniendo sus propios vídeos de YouTube y haciendo básicamente karaoke con lo primero que le sale en las búsquedas. Sin setlist, solo lo que encuentre en YouTube. Incluso algunos vídeos se han quedado cargando", comparte otro usuario.

    A esas críticas se sumaron otras que definieron el concierto como "somnífero", "basura" o directamente "el peor show masivo de la historia", mientras algunos espectadores lamentaban la falta de producción, de cambios de vestuario, de visuales potentes o de bailarines de apoyo. "Justin Bieber es el peor cabeza de cartel en la historia de Coachella porque cómo cojones solo estás sentado con un portátil", considera otro usuario en X.

   Buena parte de ese reproche se articuló, además, a partir de la comparación con Sabrina Carpenter, que encabezó la jornada anterior con una propuesta de gran formato, de 90 minutos, con múltiples cambios de vestuario, varias escenografías, abundantes bailarines y la participación de Sam Elliott, Susan Sarandon, Will Ferrell y la voz de Samuel L. Jackson. Ese contraste alimentó un debate donde muchos defendieron que, de haber ofrecido un concierto como el de Bieber, una artista femenina habría recibido una gran reprimenda.

   "Si Sabrina Carpenter hiciera lo que Justin Bieber está haciendo ahora mismo, su carrera se habría acabado", reza una de las publicaciones más compartidas. Otra lamentaba que "si se invirtieran los papeles, a una mujer la destrozarían al instante". "Las artistas femeninas lo dan todo, vuelan, hacen agudos y llevan fuegos artificiales, mientras Justin Bieber, el artista más caro de Coachella, pone YouTube y aun así recibe indulgencia", añade.

LA POLÉMICA ACTUACIÓN DE JUSTIN BIEBER TIENE DEFENSORES

   Sin embargo, no todas las reacciones fueron negativas. Entre sus seguidores hubo quien celebró precisamente el carácter íntimo, nostálgico y vulnerable del concierto. Algunos defendieron que recurrir a YouTube era "un poco icónico" porque fue precisamente esa plataforma la que lo dio a conocer, y hasta hubo quien definió el formato como una jugada de "genio", aunque admitiendo que "algunos no lo van a entender".

   "Se sentó con su pasado, cantó a dúo con su yo más joven y mezcló la nostalgia con nuevos capítulos. Eso requiere un valor real cuando la fama rompió tantas partes de ti. Es un recordatorio silencioso de que sanar no siempre es ruidoso o vistoso", señala un usuario X. Otro mensaje, en una línea similar, sostiene que el concierto fue "mucho más que música" y que "verlo abrazar su pasado y reconocer que finalmente tiene todo lo que alguna vez deseó me emocionó hasta las lágrimas".

   "Esta noche ha sido preciosa, chicos. Actuar aquí era un sueño para mí", se despidió Bieber al cerrar el concierto, agradeciendo el respaldo del público antes de volver a subirse al escenario de Coachella el próximo sábado 18 de abril, durante el segundo fin de semana del festival.

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