Publicado 03/02/2021 19:14CET

El final de Bajocero, explicado: ¿Quién sobrevive en el gélido thriller que triunfa en Netflix?

El final de Bajocero, explicado: ¿Quién sobrevive en el gélido thriller de Netflix?
El final de Bajocero, explicado: ¿Quién sobrevive en el gélido thriller de Netflix? - NETFLIX - Archivo

   MADRID, 3 Feb. (CulturaOcio) -

   Seis presos y dos policías a bordo de un furgón blindado, con temperaturas extremas en el exterior y un misterioso asaltante que busca venganza contra uno de los convictos. Así se presenta Bajocero, la última apuesta de Netflix por el cine español que dirige Lluís Quílez y protagonizan Javier Gutiérrez y Karra Elejalde. ¿Quién sobrevive en el tenso thriller?

(( AVISO: ESTA NOTICIA CONTIENE SPOILERS ))

   Bajocero narra la historia de Martín (Javier Gutiérrez), un recto y justo policía que junto a su compañero Montesinos (Isak Ferriz) tienen la misión de trasladar a seis presos durante una de las ventiscas más frías que se recuerdan. Pero todo se descontrola cuando un asaltante aparece en la noche, atacando el furgón blindado y provocando un caos en el que cada personaje tiene sus propios objetivos y convicciones.

   Tras una breve secuencia introductoria en la que un hombre encapuchado mata brutalmente a un joven que no contesta a su pregunta ("¿dónde está ella?"), comienza la odisea para Martín y el resto de pasajeros. Al poco de salir de prisión, el blindado es atacado por un desconocido, que mata a tres policías, incluido Montesinos, y hiere en la pierna a Martín antes de tomar a la fuerza la cabina del vehículo, dejando al policía encerrado con los convictos.

   El asaltante provoca un incendio en las celdas del furgón, y Martín se ve obligado a liberar a los presos, que rápidamente se hacen con el control de la situación dentro del vehículo, aunque uno de ellos muere en el fuego. Con el policía rodeado de cinco enemigos, se revela que el verdadero objetivo del atacante es Nano (Patrick Criado) -uno de los reclusos más jóvenes que cumple condena por causas menores- y promete matarles a todos si no le entregan.

   A partir de ahí, y con el frío como una silenciosa constante acechando en el exterior, una serie de acontecimientos y traiciones hacen que uno a uno los presos vayan muriendo en distintas circunstancias, hasta que ya sólo quedan Martín, Ramis (Luis Callejo), y Nano. Y por supuesto el misterioso asaltante, que fiel a su promesa les abandona mientras el furgón se hunde en lo profundo de un lago helado.

LAS REGLAS ESTÁN PARA ROMPERSE

   Es entonces cuando Ramis decide romper una lanza a favor del policía sacando a Martín del furgón y salvándole la vida. El agente, que siempre ha respetado tanto las leyes como las reglas, se empieza a plantear su regio código de honor. Y desatendiendo a sus obligaciones permite que Ramis se escape para que pueda montar el bar con el que siempre ha soñado.

   Pero Nano ha logrado escapar, al menos hasta que Miguel, el hombre encapuchado del principio de la película y el asaltante del furgón, da con él y comienza a dispararle desde una ventana. Así les encuentra Martín, que vuelto ya a sus obligaciones intenta detenerle antes de que mate al joven. En ese momento, ambos mantienen una desgarradora charla en la que se revela cuál fue el verdadero crimen de Nano.

UN CRIMEN INPERDONABLE

   Tal y como explica Miguel, un antiguo agente de policía completamente racional y conocedor de las repercusiones de sus crímenes, Nano y su amigo Chino (el joven que muere en la secuencia inicial) violaron y asesinaron a su hija de tan sólo 13 años de una forma brutal e inhumana.

   A falta de pruebas, ambos quedaron libres de su atroz asesinato, ya que escondieron el cuerpo en un lugar que nunca han revelado. Nano es el único que sabe dónde fue enterrada la hija de Miguel, y el destrozado padre sólo quiere recuperar a su pequeña para darla el funeral que se merece.

   Los tres se encuentran cara a cara en los minutos finales de la película, y Martín impide que Miguel mate a Nano a puñetazos, ya que es él quien tiene la escopeta. Pero cuando el convicto se burla del desolado padre asegurando que nunca le dirá dónde está su hija, algo se rompe dentro del agente de policía, que saltándose todas las reglas dispara a Nano en la mano para que confiese dónde abandonó el cuerpo de la joven.

   Poco después llega la policía y Martín suelta el arma. En los minutos finales, se muestra al agente recogiendo las fotos de su familia de la taquilla de la comisaría, mientras cambian el cartel de su compañero Montesinos. La cinta no deja claro si ha sido despedido del cuerpo o bien ha abandonado el trabajo por su propio pie.

   Pero el final revela que Martín no irá a la cárcel por sus actos. Porque, aunque ha disparado a un joven, éste era un convicto que acaba de confesar otro crimen, y además ha logrado detener a Miguel, quien sin duda también pagará las consecuencias de sus acciones.

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