Publicado 04/12/2020 10:01CET

La cineasta Claudia Barral reflexiona sobre la influencia de las redes sociales en un curioso experimento de Pepsi MAX

La cineasta Claudia Barral reflexiona sobre la influencia de las redes sociales y la fiebre por los 'likes'
La cineasta Claudia Barral reflexiona sobre la influencia de las redes sociales y la fiebre por los 'likes' - PEPSIMAX

   MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Claudia Barral, ganadora del premio al mejor cortometraje en el Festival de Cine Español Emergente con su pieza 'Placeres', propone una reflexión sobre cómo las redes sociales y el empeño por gustar a los demás condicionan nuestras decisiones. Lo hace de la mano de Pepsi MAX a través de un singular experimento audiovisual en el que se pregunta si aprovechamos nuestro poder de elección y somos fieles a nosotros mismos o si, en cambio, la influencia de los demás y la fiebre por conseguir más 'likes' nos condiciona demasiado.

   Según los datos del estudio de la Universidad de Texas, 'Brain Drain: The Mere Presence of One's Own Smartphone Reduces Available Cognitive Capacity', el ser humano toma cada día unas 35.000 decisiones. De ellas, tan solo un centenar se definen de forma plenamente consciente. Pero en la era de Internet, tanto en aquellas que se toman con 'el piloto automático' cómo en aquellas resoluciones en las que ejercemos nuestro poder de determinación, las redes sociales condicionan la forma en la que miramos el mundo y, por tanto, esa toma de decisiones.

   Así, y coincidiendo con el décimo aniversario de Instagram, Clauda Barral realiza de la mano de Pepsi MAX un experimento social para determinar la influencia que los demás tienen en nuestras decisiones, y publicaciones, y animar a las personas a decidir por sí mismas, tomar su propio camino y salirse de la norma para apagar ese 'piloto automático'.

   La cineasta coloca a varias personas frente a mural de fotos tremendamente similares que han sido compartidas en redes sociales por usuarios dispares de lugares diversos. A estos sujetos del experimento, se les invita a colocar sus propias imágenes, las que ellos han compartido en el pasado, en alguno de los bloques ya existentes en el mural. Y el resultado es que, en la mayoría de los casos, cuando creemos ser originales... en realidad no lo somos tanto.

   "Esto provoca una combinación de sorpresa y también una confirmación de algo que ya creía. El poder que ejercen las redes sociales en la manera en la que miramos el mundo", afirma Barral que señala que esto es algo que "no es negativo en sí", sino que a partir de esta idea pretende "animar a sacar esas fotos que son diferentes y tenemos guardadas".

   "Todos poseemos una mirada y una forma de ver las cosas. Solo hay que sacarla", sentencia la cineasta que reflexiona sobre cómo, en una era en la que la capacidad de elegir y decidir entre diferentes opciones parece mayor que nunca, en las redes sociales prima dejarse llevar y seguir las modas para conseguir encajar más fácilmente y lograr el ansiado 'like'.

   "Creo que a través de diferentes plataformas podemos inspirarnos y ser inspiradores para otros. Al igual que ejerzo día a día en mi trabajo, la clave es trasladar aquello que te mueve, aquello que te genera sentimientos. Esa transparencia y sensibilidad que trasladaremos a otros", señala la cineasta.

   Este experimento social surge a raíz del estudio de Pepsi MAX 'Somos lo que elegimos', elaborado por NetQuest en septiembre y que se enmarca dentro de la campaña 'Mójate y elige lo mejor'. El estudio contó con la participación de más de 2.000 ciudadanos residentes en España con edades comprendidas entre los 16 y los 55 años y explora si el contenido publicado en redes sociales es original o influye demasiado la búsqueda de 'likes'.

   Así, los datos del estudio señalan que solo un 17% afirma que los 'likes' son importantes frente a un 83% que no los ve tan relevantes, aunque, eso sí, el mayor porcentaje de quienes sí le otorgan trascendencia está entre los más jóvenes; en el rango de edad entre 16 y 35 los 'likes' son importantes para el 21% de los encuestados.

   Ese desapego puede tener que ver con el hecho de que no se interpreta esta interacción como sincera. Son precisamente esos mismos jóvenes quienes desconfían en mayor medida de su honestidad; casi 7 de cada 10 menores de 35 opinan que no son sinceros frente a 5 de cada 10 mayores de 35.