Actualizado 11/11/2020 14:27 CET

¿Qué es real y qué ficción en Bárbaros? Así fue la Batalla del Bosque de Teutoburgo

Así fue la batalla real de Bárbaros, la Batalla del Bosque de Teutoburgo
Así fue la batalla real de Bárbaros, la Batalla del Bosque de Teutoburgo - NETFLIX

   MADRID, 26 Oct. (CulturaOcio) -

   La ficción europea vuelve a triunfar en Netflix con 'Bárbaros'. La serie alemana se ha colocado desde su estreno entre lo más visto la plataforma, una producción ambiciosa de seis episodios basada en uno de los hechos históricos más importantes de los antiguos pueblos germánicos, la Batalla del Bosque de Teutoburgo. Una contienda que enfrentó al Imperio Romano contra una inaudita, y por aquel entonces más que improbable, alianza de tribus del norte de la Europa Continental y que es considerada por muchos historiadores como la primera gran derrota del Imperio Romano.

   La batalla en la que se basa la serie Bárbaros tuvo lugar en septiembre del año 9 después de Cristo, cuando el Imperio Romano sufrió un gran revés en su afán por expandirse por el norte de Europa, por la zona que ellos denominaban Germania. Fue entonces cuando tres de las legiones que componían las fuerzas que dirigía el prestigioso dirigente militar Publio Quintilio Varo cayeron en la trampa de las tribus germanas que, en última instancia, encabezaba el caudillo querusco Arminio.

   Hasta 30.000 hombres de cada bando, las organizadas tropas romanas de un lado y las caóticas pero fieras tribus del otro, se enfrentaron en una contienda que se saldó con decenas de miles de muertos y con la catastrófica derrota del hasta aquella fecha parecía que invencible Imperio.

   Un fracaso que frenó en seco el proceso de romanización en el Norte de Europa y en la que que la traición de Arminio, el hijo de un jefe germánico que fue obligado a criarse en Roma y que viajó hasta allí como presunto aliado totalmente fiel al Imperio, jugó un papel tan importante como también lo fue el exceso de confianza militar de Varo.

MÁS ALLÁ DE LAS GALIAS

   Tras conquistar las Galias, Julio César logró expandir el Imperio Romano, al conseguir una provincia que creó una gran frontera con los pueblos germánicos. Evidentemente, y más allá de sus campañas en África, su objetivo era seguir expandiéndose hacia el Norte. En este afán, los dominios del Imperio llegaron hasta orillas del río Rin, en lo que los mapas romanos diferenciaban entre Germania Superior y Germania Inferior.

   Ya con Augusto en el poder, este quiso extender los territorios de su Germania, llevando la frontera del Rin hasta el Elba y también hasta el Danubio en el norte de la región. Buscando llevar a cabo con éxito la misma exitosa estrategia que implementó el Imperio en las conquistas de Hispania y Galia, los romanos buscaban aliarse con enemigos de las tribus más poderosas. Si ellos apoyaban el avance romano frente a sus enemigos de toda la vida, obtendrían un trato de favor por parte del Imperio cuando el territorio hubiera sido conquistado.

LA TRAICIÓN DE ARMINIO

   Lo cierto es que la gran derrota en el Bosque tuvo ya un aviso a modo de preludio en el año 16 a.C., en un fallido primer intento de conquista. En aquel momento, los pueblos bárbaros apartaron sus diferencias y su unión logró la derrota de la V Legión. Pero tras este traspiés militar, el Imperio supo reaccionar con mano de hierro. Así, cuatro años después, las campañas de Druso y Tiberio lograron dominar a varias de las facciones rebeldes e ir creando vivaques en las zonas represaliadas.

   De esta manera, Roma logró que Germania fuese un territorio dominado, aunque no había logrado aún su anexión completa. No obstante, el sometimiento implicaba que las legiones recaudaran tributos entre las tribus y pueblos germanos. La mayoría de ellos pagaba a Roma de forma voluntaria, tras firmar un pacto de alianza. Ese fue el caso de los queruscos, la tribu en la que se centra la serie de Netflix, que, además, valiéndose de su ámplio conocimiento de un terreno hostil y totalmente desconocido para los militares romanos, lideraban las tropas auxiliares, que permitían a las legiones estar protegidas ante posibles ataques sorpresa del enemigo.

   Y ahí es donde jugó un papel fundamental la estrategia de Arminio frente al exceso de confianza de Varo. Este último había sido nombrado gobernador de Germania dos años antes de la tragedia y decidió aplicar su experiencia en Siria y Palestina para conquistar definitivamente el territorio que ahora sería, más o menos, la actual Alemania. Y ese fue su gran error, pues los pueblos germánicos carecían de nexos culturales de unión con Roma, ese acervo común, que sí tuvieron los sirios y los hebreos, debido a la antigua influencia de la cultura clásica griega.

   Arminio, quien parecía un aliado de Roma, volvió a su tribu para ejercer de líder y confabuló para traicionar a las legiones que debía proteger, pues eran los queruscos los encargados del grupo de las tropas auxiliares. Aprovechando el regreso de Varo y sus soldados a la Germania que sí estaba bajo dominio romano, provocó una sublevación, que hizo que Varo diese marcha atrás para sofocar los actos rebeldes.

LA EMBOSCADA EN EL BOSQUE

   Para atacar a las legiones XVII, XVIII y XIX, los bárbaros aplicaron la máxima militar del "divide y vencerás". Los 30.000 hombres que conformaban las legiones eran prácticamente imbatibles en campo de batalla, una máquina de guerra perfectamente engrasada. Por ello, había que atacarles en una emboscada, sorprenderles durante su marcha en un terreno que dificultara su organización. Y eso fue precisamente lo que ocurrió durante su marcha en el Bosque de Teutoburgo.

   Allí las tribus germanas desataron sobre las tropas romanas una especie guerra de guerrillas, al contar con el factor sorpresa, que suplía que el número de hombres germanos era sensiblemente menor al de los romanos.

   A la hora de sorprender a los romanos, fue fundamental el papel de las tropas auxiliares, que dependían los queruscos y entre las que se encontraban los exploradores que vigilaban las posibles amenazas que pudieran haber en la zona. Arminio ordenó la retirada de estos escuadrones, todos de origen germánico, lo que provocó que las legiones quedasen desprotegidas y que el ataque de las tribus, totalmente sorpresa, originara la dispersión de muchos de los soldados romanos, que fueron atacados por todos los frentes posibles.

   La batalla duró varios días y, sin su orden y sus férreas formaciones, los romanos tenían las de perder en un territorio frondoso, que el que los bárbaros conocían a la perfección cada rincón. Al factor sorpresa también se le unió el desgaste físico y emocional, lo que provocó que, en los enfrentamientos entre romanos y germanos, los primeros no pudieran hacer frente en condiciones óptimas a sus rivales.

   El resultado: apenas un centenar de soldados lograron cruzar el Rin y llegar a dominios del Imperio, muriendo más del 90% de las legiones, incluyendo Varo, que optó por suicidarse. Los supervivientes que no lograron volver a territorio romano fueron apresados por los bárbaros, que los torturaron de manera salvaje y los utilizaron como tributos para sus dioses.

LA REORGANIZACIÓN DEL IMPERIO

   Las consecuencias parecían graves, pues la derrota fue histórica. Sin embargo, las tribus bárbaras no lograron mantener la alianza tras la batalla y organizarse como un ente unido, pese a las ambiciones de Arminio, quien 12 años después fue asesinado por miembros de su familia. El Imperio Romano evitó perder territorios y aprendió la lección, pues decidió apartar de la guardia personal tanto a galos como germanos, al haber perdido estos la confianza del emperador.

   Las ansias de expansión hacia el Norte de Europa de Roma se frenaron, limitándose a proteger la zona limítrofe cercana al Rin, con brutales castigos a todo aquel que osase cruzar la frontera. Esto ya lo hicieron Tiberio y su sucesor, Germánico. Eso sí, esta batalla no dejó de ser una de las derrotas más sonoras del Imperio Romano antes de sus años de decadencia, como también es considerada una de las contiendas más importantes en la historia del Viejo Continente.

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