20 Discursos Que Hicieron Historia En Los Premios Goya - ACADEMIA DE CINE/YOUTUBE
MADRID, 26 Feb. (CulturaOcio) -
Este sábado 28 de febrero se celebra en Barcelona la 40.ª edición de los Premios Goya, una ceremonia que consolida el modelo de gala itinerante de los últimos años tras pasar por Granada, Valladolid, Sevilla y Valencia. Más allá del palmarés, la velada dedicada a lo mejor del cine español no solo se recuerda por quién gana, sino por lo que dicen los premiados al subir al escenario.
Los discursos funcionan cada año como un espacio donde la industria cinematográfica se mira a sí misma, celebra sus logros y, al mismo tiempo, reflexiona sobre sus tensiones y debates. Desde agradecimientos que se convierten en declaración de principios a reivindicaciones laborales y culturales, así como pronunciamientos ante asuntos sociales y políticos que atraviesan el presente, este recopilatorio pone el foco en las palabras que han marcado distintas ediciones de los Premios Goya.
A continuación, una selección de los discursos más memorables de los Premios Goya:
FERNANDO FERNÁN GÓMEZ Y SU MENSAJE DE ESPERANZA
La segunda edición de los Premios Goya celebrada en el Palacio de Congresos de Madrid el 22 de marzo de 1988 se abrió con un irónico y genial discurso del legendario Fernando Fernán Gómez que fue el gran triunfador de la primera gala con El viaje a ninguna parte.
NO SÉ QUÉ HAGO PARA QUE ME QUERÁIS TANTO"
También en la segunda edición de los Goya, celebrada en 1988, Rafaela Aparicio subió a recoger el Goya de Honor y dejó uno de esos agradecimientos que han quedado como retrato de época: reconocimiento de gremio, homenaje a una carrera enorme, una intervención sin artificio y una frase que se ha repetido muchas veces desde entonces: "no sé qué hago para que me queráis tanto".
LA (PRESUNTA) PAZ ENTRE ALMODÓVAR Y CARMEN MAURA
En la gala de 1990, Pedro Almodóvar protagonizó un gesto muy recordado al dirigirse por sorpresa a Carmen Maura, que estaba en el escenario como presentadora, y regalarle un trozo del Muro de Berlín para cerrar públicamente su distanciamiento. No fue un discurso largo, pero sí la reconciliación entre el cineasta y una de las Chicas Almodóvar más importantes de la historia.
ROSA MARÍA SARDÀ Y SU HUMOR QUIRÚRGICO
En los Goya de 1994, Rosa María Sardà presentó la gala con ironía y ritmo. Más que una frase concreta, lo memorable fue un conjunto de intervenciones cómicas que marcaron el tipo de ceremonia que se hará habitual en estos premios.
LAS MANOS BLANCAS DE BORAU CONTRA ETA
Tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, ejecutado por ETA en julio de 1997, el entonces presidente de la Academia de Cine, José Luis Borau, proclamó un recordado y necesario discurso en la gala de los Premios Goya de 1998. "Creo representar los sentimientos de buena parte del cine español al expresar nuestro profundo convencimiento de que nadie, nunca, jamás, en ninguna circunstancia, bajo ninguna creencia o ideología, puede matar a un hombre", proclamó en un discurso que terminó alzando sus manos pintadas en blanco, gesto emblemático del rechazo al terrorismo.
EL NO A LA GUERRA DE MARISA PAREDES
En la gala de los Goya de 2003, Marisa Paredes, entonces presidenta de la Academia, convirtió su intervención en un mensaje directo contra la guerra y una defensa de la cultura y la libertad de expresión. Su rechazo a "la ignorancia, el dogmatismo y a la guerra" se consolidó como el gran emblema de esa edición y sigue citándose como referencia cuando se habla de discursos históricos del cine español.
LA OVACIÓN A MANUEL ALEXANDRE
Cuando Manuel Alexandre recibió el Goya de Honor en 2003, una edición marcada por una fuerte carga política en el ambiente, el valor de su discurso no estuvo en un titular llamativo, sino en el respeto unánime que concentró en la sala un actor veterano que agradeció desde el oficio, sin grandilocuencia.
EL OFICIO EN ESTADO PURO DE LÓPEZ VÁZQUEZ
El Goya de Honor a José Luis López Vázquez en 2004 funciona como una pieza de memoria del cine español. Con tono sobrio y contenido, su intervención no solo celebra una carrera, también fija una idea de profesión basada en constancia, versatilidad y servicio al público.
LA REIVINDICACIÓN DE CANDELA PEÑA
Al recoger en 2013 el Goya a mejor actriz de reparto por Una pistola en cada mano, Candela Peña transformó su agradecimiento en una denuncia social explícita, sin rodeos, a recortes, sanidad, educación y desahucios. Uno de los discursos más recordados de la historia del cine español porque rompió de forma directa el tono habitual de gala con una realidad incómoda.
CONCHA VELASCO EN VENA
En el Goya de Honor de 2013, Concha Velasco ofreció un discurso que suele citarse como modelo de homenaje bien aprovechado: humor, ritmo, emoción y relato personal sin exceso de adorno. No se limitó a agradecer el premio, lo convirtió en una historia de carrera y de resistencia con esa forma suya de hablar que mezcla espontaneidad aparente y oficio real.
LA DEDICATORIA DE MARIBEL VERDÚ
En 2013, Maribel Verdú recogió el premio a mejor actriz protagonista por Blancanieves con un discurso emotivo y directo orientado tanto a reconocer al equipo del filme como al contexto social del momento. Es uno de los agradecimientos más recordados de esa edición por su mezcla de emoción, claridad y capacidad de conectar con la sala.
LA SINCERIDAD DE MARIAN ÁLVAREZ
En 2014, Marian Álvarez recibió el Goya a mejor actriz protagonista por La herida y el momento quedó asociado a una emoción muy sincera y a la idea de premio al riesgo interpretativo. Su intervención se sigue recordando por el tono personal y por cómo transmitió el desgaste y la exigencia de una interpretación compleja sin convertirlo en dramatización impostada.
ESPAÑA ES RICA SEGÚN TRUEBA
Al recoger en 2014 el Goya a mejor guion original por Vivir es fácil con los ojos cerrados, David Trueba articuló uno de los discursos más comentados de la década por su enfoque social y su forma de señalar, con ironía, la realidad del país, pero sin convertirlo en mitin. Funcionó como discurso de guionista: idea clara, ejecución breve y mensaje que sobrevivió al directo.
BANDERAS DEFIENDE LA CULTURA
Cuando recibió el Goya de Honor en 2015, Antonio Banderas usó el homenaje para hablar de la profesión como vocación y de la cultura como herramienta para entender el mundo. Es un discurso recordado por su tono reflexivo y por cómo situó el cine en un marco de formación y mirada.
LAS LÁGRIMAS DE MIGUEL HERRÁN
Miguel Herrán ganó en 2016 el Goya a mejor actor revelación por A cambio de nada y el discurso se hizo memorable por su sensación de autenticidad: breve, nervioso, muy emocional y con la sensación de estar viendo a alguien que todavía no se cree del todo lo que está viviendo. Tenía ese tono de descubrimiento por el que se percibió como una irrupción genuina, no como una intervención ensayada.
LAS TRES PALABRAS DE JESÚS VIDAL
Al recoger en 2019 el Goya a mejor actor revelación por Campeones, Jesús Vidal convirtió "inclusión, diversidad, visibilidad" en un lema instantáneo que marcó un hito de representación dentro del cine español. Uno de los discursos más potentes de los Goya que hizo de un agradecimiento un mensaje cultural y social muy claro sin perder naturalidad.
EL ALEGATO DE EVA LLORACH
Eva Llorach ganó en 2019 el Goya a mejor actriz revelación por Quién te cantará y su intervención colocó el foco en el papel de las mujeres en la industria cinematográfica, especialmente en la invisibilidad a las intérpretes una vez alcanzan cierta edad. Fue un discurso firme y directo, más orientado a abordar una idea que al agradecimiento estándar.
LA CONSAGRACIÓN DE MARIO CASAS
Mario Casas recibió en 2021 el Goya a mejor actor protagonista por No matarás, un momento que marcó un punto de inflexión en su carrera y en la percepción que tanto el público como la industria cinematográfica tenía de él. Su discurso se recuerda menos por un titular concreto y más por lo que simboliza, la validación plena a un actor al se le ha puesto en duda.
EL TRIUNFO COLECTIVO DE BAYONA
En 2024, Juan Antonio Bayona ganó el Goya a mejor dirección por La sociedad de la nieve y su discurso reivindicó con emoción la dimensión coral del proyecto. En lugar de presentarlo como victoria individual, lo articuló como reconocimiento a un trabajo enorme de equipo y a la carga humana de la historia.
EL AVISO DE EDUARD FERNÁNDEZ
Al recoger el Goya 2025 a mejor actor protagonista por Marco, Eduard Fernández dio uno de los discursos más comentados de la edición por su tono de advertencia política explícita. "Vienen tiempos difíciles por el peligro del fascismo", aseguró en una intervención directa donde, además del agradecimiento, colocó un mensaje de alerta sobre el contexto social.