El subsuelo de Toledo, además de aposentar la concentración de momias más grande de España, que se encuentra debajo de la iglesia de San Andrés, se precia de ser la eterna morada de reyes y reinas, arzobispos, ilustres poetas o incluso hombres de ciencia, como Bartolomeu Loureno de Gusmo, cuya vida noveló la magistral pluma de José Saramago en 'Memorial del Convento'. Este 18 de noviembre se cumplen 300 años de su muerte.