Tony Soprano descansa en el infierno ante un buen plato de 'fettuccine'

Actualizado 23/06/2013 13:51:52 CET
Fallece James Gandolfini
Foto: ANDREW BURTON Ampliar foto

El recientemente fallecido James Gandolfini pasará a la historia de la interpretación por haberse convertido en el gánster más carismático de la pequeña pantalla, gracias a su papel como Tony Soprano, el jefe de la mafia italoamericana de Jersey.

   Hace unas semanas, el Sindicato de Guionistas de Estados Unidos (Writer Guild of America, WGA en sus siglas en inglés) publicó la lista de las 101 series mejor escritas de la historia de la televisión, encabezada por la ficción de Los Soprano y seguida por 'Seinfeld' y 'The Twilight Zone'.

   Además de un brillante guion, sin duda reponsable de la admiración mundial que ha despertado esta serie, Gandolfini ha sabido adueñarse en los más de 80 capítulos que protagoniza de un papel hecho casi a medida, que desprende complicidad y que resulta tan odiado como entrañable.

   En 'Culturaocio.com' queremos recordar algunos de los momentos más memorables de este personaje, al que desde el pasado jueves despiden muchos de sus admiradores, como si la muerte de Gandolfini hubiese traspasado la pantalla y se hubiera llevado también a Tony a algún lugar del infierno donde, eso sí, servirán los mejores 'fettuccine' con boloñesa de toda América.

La familia.

   Como un Corleone moderno, que ha cambiado las elegantes camisas por un chándal o los trajes de raya diplomática por un albornoz y zapatillas, Tony Soprano cuida y protege el clan familiar. Aunque el entorno cambia y el glamour desaparece, la idea de 'El padrino' se mantiene.

   Capos y soldados, en estricto orden militar, defenderán el honor familiar y todos recibirán protección, pero nadie debe decepcionar. Tony no dudará en eliminar a quien ponga en peligro el dominio de la familia, porque cualquier desorden puede constituir una amenaza. Pero también ofrecerá el mismo amparo hasta que nadie de motivos para ser abandonado.

Dinero.

   El lema 'the american way of life' al que se referían los americanos en los años 20 para condensar en pocas palabras el comportamiento de los nuevos tiempos resume bien el asunto central de esta trama: el dinero. Hacer negocios, amasar billetes y recolectar poder de puerta en puerta es el fin y quienquiera que impida esa actividad será apartado o sencillamente eliminado. Con suerte, exprimirán su poca energía hasta hacerse con los intereses pactados. Sin piedad. Al fin y al cabo, son negocios.  

   Tal y como señala Tony en un episodio: "Cuando America nos abrió las compuertas y nos dejó a los italianos entrar, ¿para qué creéis que lo hacían? ¿Porque intentaban salvarnos de la pobreza? No, lo hicieron porque nos necesitaban para construior sus ciudadaes y escavar sus metros y para hacerles ricos. Pero algunos de nosotros quisimos mantenernos italianos y mantener lo que significaba algo para nosotros: honor, familia y lealtad. Y los banqueros también eran asesinos y ladrones. Ese es el negocio, ¿verdad? The american way".

Esposa vs. amantes.

   Carmela, mujer de Tony soprano, conoce la infidelidad de su marido desde hace tiempo, pero hay algo que no puede soportar: que sus hijos y sus familiares sepan que ella es consciente. Por ello, cuando una de sus amantes se atreve a llamar a su casa, no lo duda: "Si vuelves a hablar con mis hijos te mato. Tenemos armas".  

   Este es uno de los puntos más críticos para Tony Soprano: la unión de las dos vidas antagonistas que querría mantener separadas para siempre. La idílica familia se tambalea y el matrimonio sufre la pelea más dura en la que el gánster recuerda lo que el espectador ya sabe. El dinero de Carmela es tan sucio como las manos que recogen los billetes manchados de sangre y su papel es el de una cómplice silenciosa del desagradable negocio que su marido controla.

La comida.

   Una de las imágenes que quedarán para la posteridad de esta serie es la de una mesa repleta de comida alrededor de la cual se sientan los cuatro miembros de la familia Soprano. La comida es el eje de esta serie y alrededor de ella ocurren algunas de las mejores escenas.

   'Los Soprano' han sabido recuperar lo realmente importante de la cultura italiana. La comida es cosa seria y cuando se trata de cannolli, dulce típico de Sicilia a base de queso ricota, más aún. Podría considerarse, de alguna forma, un homenaje al 'El Padrino' y la famosa la frase "deja la pistola y coge los cannolli", pronunciada tras cometer un asesinato.

   Los Soprano siguen la tradición y el famoso postre se convierte en la tentación más inofensiva de Tony. Podría decirse que hay pocos capítulos en los que no se conviertan en una de las exigencias expresas del gánster.

En busca de la moral perdida.

   ¿Qué lleva a Tony Soprano a acudir semanalmente al psiquiatra? ¿Qué rencor guarda en su interior? La consulta de la doctora Jennifer Melfi es precisamente el único lugar en el que Tony se somete a las normas y deseos de otros y ella además es la única persona capaz de encararse a sus exigencias y escarbar en el lado más oscuro y desconocido de su alma. Tanto como para irritar a un enfadado mafioso que ha de obligarse a sí mismo a controlar su ira, algo que nadie más consigue.

   ¿Por qué entonces acude a cada cita, si ella es una mujer que desordena su mundo y que no responde a extorsiones, sobornos o chantajes, ni tampoco a sus armas seductoras con las que ha conseguido meter en la cama a todas las mujeres de las que se ha encaprichado? Probablemente, la búsqueda inconsciente de la moral perdida, esa que permanece latente a lo largo de toda la serie, a pesar de la cólera que conduce sus actos.

Asesino ¿sin escrúpulos?

   ¿Qué ha convertido a los soprano en una serie de culto? ¿Por qué Tony se es un héroe de nuestro tiempo? ¿Qué lleva al espectador a identificarse con un asesino? Aunque a diferente escala, probablemente el seguidor sentirá los mismos deseos, la misma sed de venganza, rencor y una necesidad escondida en el subconsciente de ser mejor persona, que conecta directamente con el protagonista de esta serie.

   Un instante que humaniza a Tony Soprano es aquel en el que revela cuál su escena favorita de 'El Padrino' --una Biblia para los personajes de esta serie--: el momento en el que Michael Corleone decide vengar a su padre en un restaurante y pasa así al lado oscuro de la mafia.

   De alguna forma, con esta frase Tony deja en manos del destino y la providencia sus actos y justifica el presente y el futuro de la mafia ante hechos anteriores que no puede cambiar. Su padre, su tío y sus primos también están. Nadie escapa. Tampoco su hijo lo hará. Pero ese socarrón y simpático gordinflón también es perverso, una ambigüedad que lo atormenta.

Traición.

   'Los Soprano' es un nido de traiciones y ajustes de cuentas que no entiende de amistad, de confianza y ni siquiera de lazos familiares. Tony lo sabe muy bien. Su madre, a la que adora y respeta, es capaz, junto a su tío, Corrado Junior Soprano, de tramar el peor destino para el famoso gánster sin ningún tipo de escrúpulo y con la mayor frialdad.

   Cuando Tony lo descubre va al hospital y la expresión de su cara se convierte en una sonrisa desdibujada, con ira y miedo, rabia y decepción. Es su madre, al fin y al cabo.