¿Quién muere en el último capítulo de Juego de tronos?

Actualizado 20/05/2019 5:46:35 CET
¿Quién Muere En El Último Capítulo De Juego De Tronos?
HBO

MADRID, 20 May. (CulturaOcio) -

'El Trono de Hierro'. Ese es el título del último capítulo de Juego de tronos con el que la serie basada en los libros de George R.R. Martin puso punto y final a su octava temporada. Una última tanda de capítulos que ha dejado dos grandes batallas, la de Invernalia y luego de la Desembarco del Rey, que a su vez conllevaron la muerte de muchos de los personajes centrales de la serie. Pero esto es Juego de tronos, y en su despedida también

((ATENCIÓN: ESTA NOTICIA CONTIENE SPOILERS))

El sexto capítulo de la última temporada arranca dentro de Desembarco del Rey, con la capital de los Siete Reinos totalmente en ruinas después de que Daenerys arrasara con todo a lomos de Drogón. Por las calles cubiertas de cenizas, escombros y cadáveres pasea Tyrion Lannister, cuyos taciturnos pasos se encuentran pronto con los de Jon Snow y Ser Davos. Los tres intentan detener a Gusano Gris, que se dispone a ejecutar a sangre fría a un grupo de soldados Lannister desarmados y de rodillas. La reina dragón no hace prisioneros.

Este puñado de capas rojas serán los primeros finados de un capítulo que después confirma, con una emotiva escena protagonizada por Tyrion Lannister en las catacumbas de la Fortaleza Roja, la muerte de Cersei Lannister, Jaime Lannister y el hijo que los hermanos y amantes estaban esperando. El enano y todavía mano de la reina encuentra los cuerpos sin vida de sus dos hermanos que murieron aplastados por los escombros y llora desconsolado mientras retira las piedras de sus rostros.

MUERTE, HIERRO Y FUEGO

Pero la gran muerte, el gran momento de la serie estaba aún por llegar. Alguien tenía que frenar la espiral de muerte y destrucción que en nombre de la libertad y de la justicia había iniciado Daenerys Targaryen y que, a tenor del discurso que la victoria que dio a sus huestes de Inmaculados y Dothraki no tenía pensado detener.

Y ese no era otro que Jon Snow, es decir, Aegon Targaryen, que tras una conversación con Tyrion, ya preso por traicionar a la Reina al liberar a su hermano Jaime, le convence de que si quiere el bien para los habitantes de los Siete Reinos debe cumplir su deber... aunque vaya en contra de los dictados de su corazón.

Así, y con su cara de circunstancias habitual, Jon se planta sin ninguna dificultad ante su reina, tía y amante Daenerys, que ha cumplido la visión que tuvo en la casa de los Eternos y se ha plantado ante el Trono de Hierro. Su gran objetivo, el tesoro que ha anhelado poseer desde que tenía uso de razón -desde que era una niña que no sabía contar hasta veinte, confiesa ella- y que ahora tan solo llega a rozar con la punta de sus dedos.

Tras una nueva intentona para convencer a Daenerys de que perdone a Tyrion y no lleve más sangre y fuego al mundo con su dragón y sus huestes, Aegon besa apasionadamente a la Targaryen... y le clava un puñal en el corazón. "Siempre serás mi reina", le dice antes de asestarle el golpe de gracia y liberar así a los Siete Reinos de la tiranía que estaba por llegar.

Daenerys muere, así, sin llegar a sentarse en el Trono de Hierro. Y, de hecho, ya nadie lo hará jamás. Un símbolo de poder absoluto, y de cómo este corrompe a los hombres, que Drogón destruye con su aliento de fuego antes de llevarse el cadáver de su madre lejos, nadie sabe aún dónde... y puede que nunca nadie lo sepa.

Para leer más