Arctic Monkeys están de vuelta: Sus 6 discos ordenados de peor a mejor

ARCTIC MONKEYS
ARCTIC MONKEYS
Publicado 03/06/2018 8:54:52CET

   MADRID, 3 Jun. (EDIZIONES - David Gallardo) -

   Menuda se ha liado con el regreso de Arctic Monkeys. Más que nada porque este Tranquility Base Hotel & Casino, su sexto álbum, no es en absoluto lo que los numerosos fans de la banda británica han estado esperando durante todo un largo lustro.

   Desconcertante cuanto menos, hay que reconocer que los de Alex Turner han pillado a todos con el pie cambiado, pues su nueva entrega adolece de una clamorosa ausencia de guitarras y de estribillos. Tanto es así que el mismísimo Noel Gallagher se ha mostrado desorientado al respecto.

   Porque cuesta encontrar parecido entre los Arctic Monkeys de 2018 y los que irrumpieron arrasando todo a su paso con su álbum de debut, aquel Whatever People Say I Am, That's What I'm Not con el que lideraron las listas de ventas en 2006. También por sorpresa, como ahora, pero distinto.

   Desde su lanzamiento el 11 de mayo, la frase más recurrente es esa de que Tranquily Base Hotel & Casino es un álbum que hay que escuchar muchas veces. Pues bien, ahora que ya han pasado tres semanas y ha habido tiempo para asimilarlo con atención, nos lanzamos a buscarle acomodo en la discografía del grupo.

   Para ello, vamos a ordenar los seis discos publicados hasta la fecha por Arctic Monkeys de peor a mejor. Dando por sentado que en realidad no tienen ninguno realmente malo... pero, desde luego, sí que tienen alguno más brillante que otros.

HUMBUG (2009)

   Después de dos primeros discos tan arrolladores como atropellados, repletos de insolencia juvenil y trallazos de indie rock, Arctic Monkeys comenzaron a alejarse de sus inicios con Humbug, tercera entrega para la que contaron con Josh Homme de Queens of the Stone Age como coproductor junto al sempiterno John Ford de Simian Mobile Disco, presente tras la mesa en cinco de sus seis obras, ausente solo en el debut.

   Grabado en el desierto californiano de Mojave, el grupo se acerca al stoner norteamericano en temas tan certeros como Crying Lightning y My Propeller. Riffs de guitarras más pesados y un sonido más musculoso para una primera evolución que ya sorprendió en su momento, aunque se vio con naturalidad al estar también presente la esencia de la banda. Un poco denso y falto de canciones deslumbrantes.



   TRANQUILITY BASE HOTEL & CASINO (2018)

   Lo nuevo de Arctic Monkeys ha vuelto a alcanzar el número uno en las listas británicas y ha despachado casi 25.000 copias en vinilo en su primera semana, siendo así el que más rápido se ha vendido en Gran Bretaña en los últimos 25 años en dicho formato, superando las 16.000 de As you were de Liam Gallagher.

   Huelga aclarar, eso sí, que un altísimo porcentaje de esas ventas se produjo previa reserva antes del lanzamiento del álbum. Antes de que el mundo se girara al unísono para mirar a Alex Turner y compañía buscando una explicación. También apuntamos que el álbum sigue arriba en la lista del Reino Unido, de modo que también tiene sus adeptos.

   En un clima de división absoluto entre el bien y el mal, los seguidores del grupo aún están tratando de decidir si les gusta o no. Algo que no pasaba en sus anteriores entregas, pues entraban directamente con singles potentes y redondos. En cualquier caso, sexto número 1 consecutivo en álbumes para el grupo, que nunca ha fallado en alcanzar esa posición en su Reino Unido natal.

   En esta ocasión encontramos temas notables como Four out of five, Golden Trunks, One point perspective, She looks like fun o la misma Tranquility Base Hotel & Casino. En su nueva faceta de crooner cercano al spoken word, Alex Turner se sienta al piano y consigue llamar nuestra atención, aunque no convencernos del todo. No porque sea un disco malo, sino porque comparativamente palidece frente a otros más inspirados.



SUCK IT AND SEE (2011)

   El cuarto álbum del grupo se abre con la muy british She's thunderstorms, que tiene continuidad en Black Treacle. Brick by brick vuelve a la senda stoner de guitarras pesadas, aunque ya no está Josh Homme tras los mandos. The hellcat spangled shalalala y Don't sit down cause I've moved your chair profundiza en esa dualidad que mira a ambos lados del Atlántico, con la coherencia controlada gracias a la producción.

Suck it and see despachó 333.000 copias en Reino Unido y 92.000 en Estados Unidos. Cifras similares a las de Humbug, que vendió 355.000 en territorio británico y 28.000 en suelo yanki. Vale que cada año se vendían menos discos que el anterior, pero estas cifras están más que lejos de las de sus dos primeras obras, que pasamos a recordar a continuación.



FAVOURITE WORST NIGHTMARE (2007)

   Básicamente la fórmula de su debut de un año antes, pero mejorada con mejor producción. El factor sorpresa ya no está tan presente pero, como en su predecesor, hay canciones que marcaron a toda una generación. Hablamos de Brainstorm, Fluorescent adolescent, D is for dangerous, Teddy Picker o 505 (última canción de un álbum en la que ya se vislumbraba cierto deseo de evolucionar hacia lo que vendría después).

   Acelerado, rápido y con la urgencia que solo se tiene a los veintipocos años. Así es este Favourite worst nightmare que vendió 895.000 unidades en Reino Unido y 62.000 en Estados Unidos y que apuntaló la fama de Arctic Monkeys, refrendando que en el cuarteto había posibilidades de trascendencia más allá de un primer disco que bien podría haber sido por purita casualidad.



WHATEVER PEOPLE SAY I AM, THAT'S WHAT I'M NOT (2006)

   Descarga sónica desde el arranque con The view from the afternoon con acordes atropellados que cabalgan sobre una batería que trota descontrolada. Y luego I bet you look good on the dancefloor, el tema que les abrió todas las puertas con esa melodía pegadiza y perfecta para desatar la locura de las multitudes. El estribillo remata la jugada inapelable.

   Ya solo por este título merece la pena degustar disparos como You probably couldn't see for the lights but you were staring straight at me, que cabalga entre el punk más british, garage y el indie rock. Y también encontramos Fake tales of San Francisco y, sobre todo, When the sun goes down, otro de los clásicos esenciales de la banda, de esos que sonaron en bucle durante la primera década del siglo XXI.

   En un abrir y cerrar de ojos, desde el estrellato en MySpace hasta el número 1 en Reino Unido, donde consiguieron colocar 1,6 millones de copias de este debut, el que más rápido ha vendido en la historia de la música británica con 360.000 en la primera semana. En Estados Unidos les costó siempre más desde el primer momento y se quedaron en 500.000 unidades.



AM (2013)

   Los dos primeros discos fueron éxito de público y de crítica. Los dos siguientes aminoraron la unanimidad generalizada pero el estatus del grupo siguió creciendo. Como si hubieran estado preparando el terreno para una quinta acometida que, ahora sí, les salió redonda consiguiendo vender por primera vez más en EEUU -1 millón y número 6, su posición más alta allí- que en UK -915.000 y otro número 1-.

   Do I wanna know? y R U Mine pegaron duro porque suenan duro y conjugan el músculo de las guitarras con melodías sugerentes y estribillos que se clavan en la cabeza a la primera. Es como la fórmula perfecta de todo lo que hasta entonces habían hecho Arctic Monkeys, en esta ocasión con una colección de canciones realmente buenas. Y al final se trata de eso.

   También se vislumbran pistas que ahora, una vez escuchado Tranquility Hotel Base & Casino, cobran todo el sentido porque ya abrían ciertas puertas nunca antes transitadas -ahí tenemos No 1 Party Anthem o Mad Sounds, pero sobre todo I wanna be yours, la que finiquita el disco con un sonido que entronca perfectamente con su más reciente entrega-.

   Mientras seguimos decidiendo, por tanto, si Tranquility Base Hotel & Casino merece subir algún puesto en esta clasificación, Arctic Monkeys acaban de pasar por el Primavera Sound de Barcelona y en julio volverán para liarla en el Mad Cool Festival.